Letrero de transito que dice: Peatones, no circular

A continuación presento tres imágenes que fueron tomadas en una tarde de caminata por providencia. Qué manera de limitar a las personas!

En ese contexto quiero compartir la siguiente reflexion sobre la seguridad de tránsito que se nos quiere vender:

Cuando se piensa en segregar (ciclovìas, rejas, pasarelas…), se piensa en que el transito es peligroso y con ese argumento, quieren vendernos que el tema que nuestra seguridad, la de los mas débiles en el tránsito, peatones y ciclistas, está en las manos de infraestructura especial.

Letrero que invita a cruzar por otra esquina

Si lo pensamos bien, las políticas de seguridad de alguna forma siempre están culpando al mas vulnerable (nuevamente, ciclistas y peatones) y el código de las vías está pensado y regido por y para el actor más agresivo, la máquina que mata, el automóvil. Bajo eso hay una política siniestra que pretende educar al mas vulnerable, para que se mueva de manera tal, que no moleste o estorbe a su majestad el automóvil. (cosa que queda clara en estas imágenes)

Entonces, ciegamente debemos celebrar la aparición de ciclovías en la ciudad? o empezamos a idear y proponer acciones y métodos que permitan centrar las políticas de tránsito en los mas vulnerables, que resultan siendo nada mas y nada menos que las personas.

Espere luz verde para cruzar

Un ejemplo práctico: por qué no, en vez de construir la ciclovía en Dr. Johow (comuna de Ñuñoa), avenida que es bastante moderada a nivel de circulación, se opta por reducir la velocidad máxima en la vía y demarcar las calles con iconos de bicicletas cosa de compartir el espacio existente? Esperaremos las respuestas, aunque las imagino.

La segregación implícitamente comunica al automovilista y a la gente en general, que la bicicleta no pertenece a las calles y que requiere infraestructura especial para transitar. Entonces cuando los automovilistas comiencen a ver ciclistas en otras vías, carentes de ciclovías, se sentiran con todo el derecho a desplazarlos por sentirse invadidos en su espacio.

Ya nos hemos acostumbrado a que los niños mueran atropellados en la calle y que los fines de semana largos decenas de personas resulten lesionadas y fallecidas; eso es porque de alguna forma entedemos normalidad y probablemente consideremos culpa en el peatón y no en el auto. Es cosa de observar como los automovilistas, a punta de bocinazos desplazan personas en las calles, sin siquiera disminuir la velocidad. “Si no te corres te mato y no sere yo el culpable, tu te atravesaste”, pareciera ser la consigna. Debería existir el delito de intimidación con automóvil.

Para generar una red útil y funcional para el transporte en bicicleta, no es necesario construir ciclovías, en la mayoría de los casos, (salvo muy contadas excepciones), bastaria con reducir las velocidades, calmando el tráfico.

La invitación entonces, es a compartir los espacios, ya que las vías de las ciudades deben contemplar a todos sus actores, priorizando a las personas por sobre las máquinas.