
A comienzos de este año, recién en pañales, conversaba con un grupo de amigos. Todos en mayor o menor medida hemos tenido la posibilidad de vivir fuera de Chile y de conocer distintas formas de vida, ya sea en consolidadas ciudades europeas o pequeños poblados alejados del mundo moderno en nuestra América Latina.
Concluimos que el ritmo de vida que hoy vivimos en Santiago y que seguramente tambien vives en tu respectiva ciudad, es extremadamente estresante y veloz. Corremos para todos lados sin saber ciertamente por qué y para que. Qué cosa es lo que nos ha impulsado a estar en el trabajo (que no es lo mismo que trabajar y producir) mas de 8 horas diarias sin descanso, sin un alto en la jornada para conversar, darse el tiempo de contemplar y simplemente respirar conscientemente. ¿Has reflexionado cuanto tiempo perdemos desplazándonos a nuestros lugares de trabajo o estudios?.
Hemos ido metiendonos en un sistema importado, de las grandes ciudades gringas, y creemos que hablar por celular y manejar una 4×4 es señal de que lo estamos haciendo bien. Estamos equivocados.
En respuesta a esta autoimpuesta velocidad, que en nada garantiza el buen vivir, un grupo de alcaldes italianos formaron el movimiento CittaSlow (basado en el concepto del movimiento SlowFood, en contraposicion a la comida rápida), mediante el cual se certifica a las ciudades de menos de 50.000 habitantes que cumplen con cerca de 55 requisitos que van desde el fomento de uso de tecnologías amigables con el medio ambiente al fomento de la producción local, con uso de técnicas naturales y de alimentos propios de su geografía. En estas ciudades los viajes son cortos, no pierdes tiempo en desplazarte, cuentas con servicios cerca y se duerme siesta.
Santiago y muchas otras ciudades lationamericanas, por su tamaño, obviamente quedan fuera de poder aspirar a esta certificación, pero eso no quita el hecho que localmente en nuestras comunas, barrios, trabajo y casa, desarrollemos conductas que permitan mejorar nuestra calidad de vida y la de las personas que nos rodean.
De varias formas podemos mejorar nuestro entorno ya sea a nivel de infraestructura, economía y las relaciones humanas, tan desgastadas hoy por hoy en la ciudad.
Cómo?
- Recuperando los jardines y plazas abandonadas por el municipio entre los vecinos, plantando árboles, colocando recipientes de basura. Así será utilizada y reconocida como un bien propio de la comunidad
- Reutilizando elementos aparentemente de desecho como botellas, envases, cartones. Una vez que ya no resistan mas, es importante llevarlos a un lugar que permita su reciclaje.
- No comprar productos cuyos envases sean desechables y tener siempre en cuenta generar la menor cantidad de desechos
- Utilizar bolsas de género para nuestras compras evitando así el uso de bolsas plásticas desechables
- Privilegiar el uso de tecnologías limpias y renovables
- Caminar y usar la bicicleta para movernos
- Disminuir al máximo nuestros desplazamientos
- Evitar el derroche de energía
- Preferir los productos ofrecidos por los fabricantes y proveedores locales. Prefiere el almacén de la esquina, así le entregas en sus manos el dinero al dueño
- Preferir productos de cultivos orgánicos y obtenidos con técnicas naturales compatibles con el medio ambiente
- Saludar
- Siéntate en una plaza, tómate un café, disfruta mirando que nada ni nadie te apura
Estas acciones sin duda permitirán un mejor ambiente. La respuesta a la obtención de una mejor calidad de vida no está en vivir en los suburbios, encerrado en un auto o andar acelerado porque no se te atendió a la velocidad que querías en un almacén, eso déjaselo a los supermercados. En los barrios vivimos personas y en nuestras manos está el lograr una mejor calidad de vida. La ciudad bella la hacemos nosotros.
Links:
- Breve Historia y Manifiesto de Città Slow
- CittaSlow en Wikipedia
- Slow Food
- Fotografía: Golan

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