Que tan importantes son las ciclovías para los ciclistas urbanos, deportivos y a los que usan ocasionalmente la bicicleta?. Es necesario construir vías especiales para ellos, o es más importante que la gente por si misma se siente segura en las calles. Qué es lo mejor: ¿Segregar las bicicletas de los autos construyendo ciclovías. Marcar el pavimento con pintura o tachones, o de compartir la calle con el mismo derecho que los automotores?
Éstas y muchas preguntas similares han sido discutidas por los planificadores del transporte y urbanistas alrededor de todo el mundo por años, con resultados poco concluyentes. Algunos sostiene por lo que se conoce como el modelo de Copenhague, en el cual segregan a los ciclistas del tráfico mediante ciclovías u otros dispositivo de separación. El modelo ha tenido un éxito notable en incentivar los viajes en bicicleta, actualmente, más de un tercio de la población llega al trabajo en bicicleta, y casi dos tercios dicen que se sienten seguros en los viajes a través de las ciclovías. Debemos hacer mención que dichas ciclovías nada tienen que ver con las construidas aquí en Santiago pues son unas verdaderas redes de transporte alternativo por la ciudad, lo cual seria un modelo muy costoso para nuestro medio local, prefiriendo la autoridades seguir gastando el dinero en el Metro o Transantiago pues políticamente les deja más votos a ellos, cosa que lo dudo.
Los partidarios de las ciclovías señalan que los ciclistas van mucho más seguros en ellas, y permiten seguir en muchos casos la misma ruta de transito (pero segregados de los autos), esto también permite no hacer campañas para crear la conciencia en el conductor motorizado dando a entender que los ciclistas son parte de la ciudad por lo tanto tienen que conducir con más cautela si estos fueran parte del tráfico.
Un nuevo estudio actualmente en curso en la Universidad Estatal de Portland en Portland, Oregón, que contemplo 130 ciclistas ciertamente no dará una solución al debate, sino que proporcionará información valiosa para ayudar a los planificadores de la ciudad a tomar decisiones informadas sobre qué tipo de instalaciones servirá tanto al ciclista urbanos, deportivos u ocasionales.
Voy a llevar el ejemplo localmente, supongamos que tenemos 130 ciclistas equipados con GPS en la comuna de Macúl, tanto urbanos, deportivos u ocasional mente. Se hace un estudio de las calles que toman y la rapidez que estos tienen en llegar a su destino, obteniéndose una valiosa información de sus rutas tanto para ir al trabajo, o pasear por la ciudad y de los hábitos de viajes frecuentes.
Uno de los objetivos de la investigación es ver cómo los ciclistas urbanos (frecuentes) evitan las calles con autos y como el tiempo influye en las opción de la ruta que ellos toman, para así tomar las mejores decisiones de construcción de una ruta para ciclistas.
Otras investigaciones anteriores de la misma universidad han llegado a algunos resultados algo sorprendentes por ejemplo que el número de ciclovías dentro de un radio de (1/4 milla) 6 a 8 cuadras aproximadas de la casa de una persona no tenía ningún efecto en el viaje de una persona en bicicleta. Otro estudio encontró que más de la mitad de los ciclistas no frecuentes prefieren a usar calles calmadas de tráfico en vez de una ciclovía.
Estos estudios aunque limitado a Oregon una de las ciudades donde se usa más la bicicleta como medio de transporte en los Estados Unidos, podría tener implicaciones importantes para el planeamiento del transporte en los E.E.U.U. y porque no decirlo aquí en Santiago dónde vemos promesas de construcción de ciclovías por 1.200 km que se nos hizo en el plan TPUS (Plan de Transporte Urbano de Santiago) para luego llamarse Transantiago, reduciéndolo a 600 km en desmedro de los ciclistas, las cuales dictan mucho de una planificación seria y responsable para el usuario de estas, optando en muchos casos a usar el pavimento junto a los autos o tomar alternativas de calles donde el viaje será mucho más corto para llegar a nuestros destinos, dándole la razón a un buen estudio de rutas ya sean con GPS u otros medios alternativos como consultas a los mismos usuarios de las bicicletas antes de llevarlas a cabo.
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