El 26 de Julio de 2008, se presentó al gobierno un proyecto de ley impulsado por algunas organizaciones pro bicicleta, agrupadas en el CUCH (Ciclistas Unidos de Chile). Este proyecto de ley busca, según palabras de sus propios promotores “transformar la promoción de la bicicleta en una política pública a nivel municipal, regional y nacional, con una normativa con claros derechos y deberes para los ciclistas”. Hoy 01 de Julio de 2009, la presidenta Michelle Bachelet colocará su firma en un documento basado en dicho proyecto presentado hace casi un año, cuyo texto final, ni los impulsores, ni funcionarios de gobierno relacionados al tema, ni nosotros, conocemos.

Nosotros, Arriba ‘e la Chancha, conocemos esta iniciativa desde hace tiempo y queremos compartir nuestra visión contigo.

No nos vinculamos ni participamos en la gestión de esta Ley de la Bicicleta porque sencillamente no estamos de acuerdo con que deba existir. Participar hubiese significado validar su existencia. Los ciclistas no necesitamos una ley especial y específica para hacer uso libre de nuestro vehículo predilecto, actualmente está contemplado legalmente como tal en la Ley de Tránsito (Ley 18.290) y cuya conducción contempla deberes y derechos claros.

Si bien conocemos muy bien el texto del proyecto que se presentó hace casi un año, no sera este post la instancia de analizar punto a punto sus propuestas, las que cabe decir, son en principio, positivas y acertadas en algunos casos, al mismo tiempo que hay elementos nebulosos y poco acertados en otros. En este texto queremos dejar patente el porqué consideramos que de base, una Ley de la Bicicleta no es el camino correcto para mejorar la situación de este vehículo en el escenario de transportes nacional.

Plantear una Ley de la Bicicleta es defiir una ley específica que trata a la bicicleta como una excepción como medio de transporte. Como comentaba anteriormente, la bicicleta está contemplada como vehículo en la legislación de tránsito y en ella se definen los derechos y deberes en su uso. Al plantear una ley específica para el uso de la bicicleta, se le quita un sitial importante, a la par con otros medios de transporte, para colocarla en una situación especial donde se ve degradada.

Una Ley de la Bicicleta no soluciona el problema concreto consistente en lo vulnerado que se encuentra el Derecho a la Movilidad de las personas, independiente del medio de transporte usado. Si debemos reconocer que el escenario del transporte en Chile debe ser mejorado ya que en la actualidad, por desidia, falta de visión,desorden, mercado, entre otras razones, se ha provilegiado un sólo modo de transporte, el automóvil. La ciudad, el entorno urbano, el entorno rural, las vías, las viviendas, los barrios, se han visto modificados y se construyen adaptándose a dicho vehículo.

No es desde una Ley de la Bicicleta, específica y estrecha, desde donde se debe buscar garantizar y proteger el derecho a la Mobilidad de las personas, si no que implementando mejoras al aparato legal existente en el país, que incluye leyes de Tránsito, Urbanismo, Vialidad, Obras Públicas, entre muchas otras, que de alguna manera impactan en el concepto de Movilidad. Esta Ley de la Bicicleta, hasta donde conocemos, se verá expuesta ante una serie de incompatibilidades con otras leyes que están vinculadas al tema movilidad. Entonces es querer tapar el sol con un dedo llamado, Ley de la Bicicleta.

Si bien, nunca quisimos vincularnos a este proyecto, hoy con la firma que se le pondrá al texto en unos minutos más en el Palacio de la Moneda, estaremos incertos en un complejo escenario, un grupo de organizaciones coloca a todos los ciclistas de Chile en un proceso de trabajo que es muy probable que esté marcado por la negociación. Al plantear una Ley que rija el uso de la bicicleta deberemos negociar por primera vez nuestros derechos en el congreso, se le harán indicaciones, cambios, y por primera vez estará la posibilidad de restringir su uso. Negociar implica ceder a cambio de mejoras y estaremos expuestos a ello por primera vez. Dicho proceso deberá llevarse a cabo con atención en la comisión de transportes del poder legislativo.

Como organización ciudadana hemos apostado siempre por ayudar a germinar a la cultura de la bicicleta, entiendiendo y creyendo con firmeza que es la cultura la que debe moldear las leyes para que estas sean puestas en su servicio y no al revés, que mediante una ley se imponga una cultura. Santiago no será Amsterdam, en dos años gracias a una ley. Chile no será Holanda ni tiene por que serlo. Tenemos que definir nuestra propia cultura y tomar medidas que se adapten a nuestra realidad. Para eso debemos vivir un proceso largo, lo tenemos claro, llevamos ya casi 10 años en esto a punta de ganas, a fuerza de pedal energizados con la convicción de que podemos transformar nuestra ciudad nuestro entorno en un espacio que nos acoja a todos, ciudadanos, sin calificativos provenientes del medio de transporte que utilizamos.

Hoy Michelle firmará un documento que no sabemos si conoce bien. Firmará también un compromiso y una promesa de su campaña, promesa que hizo en un diálogo que sostuvo frente a quien escribe y muchos otros miembros de Arriba ‘e la Chancha y Furiosos Ciclistas. Hoy cree materializar esa promesa en este proyecto de ley.

A todas las organizaciones de ciclistas de Chile. Deberemos estar atentos a la tramitación de este proyecto, seguir sus pasos en detalle y participar de su tramitación con propuestas.