Autos en la vereda

El estacionar en las veredas, jardines y plazas, es un mal que se está viviendo producto de la saturación de automóviles que hay en la ciudad. No sólo existe la congestión, problema derivado de los automóviles en circulación, si no que también la obstaculización de espacios en teoría, consolidados en el entorno urbano, como lo son las veredas, reservadas exclusivamente para cuando caminamos.

La movilidad es una actividad básica para la subsistencia del ser humano. El derecho a la movilidad está siendo vulnerado por distintas aristas. Las externalidades negativas producidas por el transporte privado en automóvil, afecta a toda la cadena de movilidad, desde cuando conducimos un auto a cuando caminamos.

El uso de las veredas para estacionar era algo que no se veía con tanta frecuencia como sucede ahora. El parque automotriz ha aumentado considerablemente y algunos dueños de automóviles buscan espacio donde ya no queda. La razón aparente para dejar sus autos en las veredas consiste en proteger su vehículo de posibles choques, rayones y pérdidas de espejos por el constante transitar de otros autos, en calles que se han vuelto estrechas por la saturación automotriz. La decisión de usar el auto trae aparentes beneficios para el automovilista, pero una serie de implicancias no gratas al resto de las personas que se desplaza de forma diferente.

Autos en Jardín

Ahora, caminar por la vereda implica sortear una serie de obstáculos. Las parejas deben soltarse de las manos, los coches de bebé deben bajar a la calle y para que decir la tarea que tienen por delante las personas con movilidad reducida.

Se hace necesario aplicar control al automóvil para recuperar espacios que hemos ido perdiendo con el paso de los años. Se han planteado esbozos de solución, que en la gran mayoría de los casos, siempre terminan segregando a las personas para que estas no estorben el camino de los autos; Ciclovías, Rejas, Pasarelas, Semáforos… todos ellos siempre liderados con el argumento de la “seguridad”. La apuesta parece ser eliminar el obstáculo humano del camino de las máquinas.

Ahí es cuando me pregunto. De qué sirve construir ciclovías segregadas, si hoy en día se vulnera, con total impunidad, espacios aparentemente consolidados para la circulación de peatones. ¿Cómo pretender que las personas que conducen automóviles no invadan las ciclovías si ni siquiera respetan las veredas?

Hay demasiado abandono en las labores de fiscalización de tránsito, casi al punto que pareciera que este tipo de conductas urbanas contaran con la aprobación del estado.

Artículo 159 de la ley de tránsito:

Se prohiben las siguientes detenciones y estacionamientos:
…En aceras, pasos de peatones o lugares destinados exclusivamente al tránsito de los mismos;…

Podríamos hacer un minuto de silencio por la letra muerta. Pero no, siento que el asunto puede mejorar y de cada uno de nosotros depende.