Elecciones 2009 en bicicleta

Se ha reflexionado por estos días que todos los ciudadanos somos iguales el día de una elección. Ninguno vale más que otro, todos ejercen su derecho a voto en igualdad de condiciones.

Para ejercer este derecho es vital la movilidad, ya que debemos desplazarnos desde nuestras casas hacia los locales de votación, lo que implica que en un rango acotado de horas se lleven a cabo una gran cantidad de viajes. Sin duda que el modo de transporte por el que optemos impactará positiva o negativamente en la fluidéz con que el proceso eleccionario se lleva cabo.

Bicicletas estacionadas en local de votación, Ñuñoa

Como ya ha sucedido otros años, distintas organizaciones de ciclistas y ciudadanos independientes, han hecho llamados a través de listas de correo y grupos en redes sociales, para alentar a los ciudadanos a votar en bicicleta. Hoy me tocó ver una gran cantidad de ellas en mi local de votación, mucho más que en otros años, lo que me lleva a pensar que nos estamos dando cuenta, como sociedad, que la bici entrega muchos beneficios, los que también se hacen presentes (y evidentes) al momento de votar. El desplazamiento es silencioso, no pierdes tiempo buscando estacionamiento, puedes dejarla muy cerca del local de votación, el viaje es fluido y sobretodo, no entorpece el desplazamiento de las demás personas.

Autos en la vereda, elecciones 2009

En contraste, están las personas que aún optan por el vehículo motorizado, lo que genera congestión y caos, efectos que entorpecen el proceso de votación de sus conductores y pasajeros, al mismo tiempo que su decisión vulnera el derecho a la movilidad de los demás ciudadanos. No es un modo de transporte eficiente para los desplazamientos urbanos en el día a día de la ciudad y menos durante una elección.

Autos en la vereda, elecciones 2009

Autos en la vereda durante las elecciones

Ojalá que la próxima oportunidad sean aún más las personas que dejen el auto en casa y decidan caminar, usar la bici o el transporte público, a fin de mejorar el acceso a los locales de votación, haciendo de este proceso una fiesta ciudadana, de encuentro e interacción sana, más que un instante de estrés, ruido y agresividad.