No es que hoy sean la capital medioambiental o de las bicicletas. La gran virtud de Copenhagen es que es una ciudad que tuvo autoridades lo suficientemente valietes para cambiar la movilidad urbana; mutar de un modelo basado en el automovil privado a un sistema sustentable a base de transporte público y bicicletas. La valentía de los tomadores de decisiones permitió privilegiar a las personas por sobre las máquinas.
Si bien creo que no es exportable directamente el sistema holandés o danés a ciudades tremendamente grandes como Santiago, sé que es exportable la valentía y la voluntad. Si no, es cosa de mirar a unas de las capitales mundiales como Nueva York, que no tiene dudas en transformarse en menos de 10 años en una de las ciudades más amigables del mundo, lo cual dejaría sin pega a Batman.
En Santiago, que esperamos? Los ciudadanos lo hemos dicho una y otra vez, las autoridades lo saben. Ahora sólo les queda que tomen en serio su cargo y con valentía enfrenten los desafíos que un día los ciudadanos les confiamos.

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