
Hoy pude por fin pedalear en la ciudad. Los días previos había optado por caminar y reconocer el ambiente y mirar con detención la ciudad. La abstinencia cletera se acabó y engrasándome las manos pude dejar en condiciones de circulación una vieja bicicleta que hay en el edificio en el que estoy.
Una de las cosas que más me llamó la atención es que al haber arreglos en las calles (ahora hay bastantes), las vías para las bicicletas son altamente respetadas. Qué quiere decir esto, al contrario de lo que experimentamos muchas veces en Chile, acá las reparaciones incluyen desvíos para los ciudadanos en bici. El camino no queda simplemente cortado, si no que se entregan alternativas momentáneas debido a los distintos procesos de mantención de aceras y calles. Los peatones tampoco son olvidados y menos obligados a “utilizar la vereda del frente”. La política parece ser que independiente de los arreglos, estos tienen que ser hechos sin incomodar el desplazamiento de las personas. Si eso implica estrechar la vía para los autos, no importa, se hace igual, todos deben poner un poco de su parte cuando hay arreglos.
Como es posible ver en la fotografía, al costado derecho la ciclovía está completamente inutilizada, sin embargo el trayecto no se ve impedido para los que vamos en bici y en este caso la solución consistió en habilitar barreras temporales para continuar el flujo de ciclistas.
Muévete en bici hoy, será un buen día.

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