
Ya la conferencia se acabó y toda esa experiencia vivida deja la cabeza y el espíritu lleno de ideas, inspiración y energía para lograr resultados en Chile desde nuestra trinchera. Fueron cerca de 5 días agotadores y al mismo tiempo extremadamente enriquecedores. Gente de todo el mundo estaba unida por una de las máquinas más simples y eficientes que el ser humano haya inventado. Desde África a Chile, de Canadá a China, casi todo el mundo estaba respresentado.
He conocido mucha gente en estos días, especialmente a importantes líderes de Colombia, como el caso Patricia Calderón, el cerebro tras el diseño de las ciclovías de Bogotá, a Hans, de Larry v/s Harry, una de las compañías más innovadoras en el diseño de bicicletas de carga danesas y a un par de personas de África (no recuerdo sus nombres) que me contaban las dificultades particulares que ellos tienen en sus respectivos países, Kenia y Tanzania.
Tengo un montón de fotografías que editar y aún muchas ideas y experiencias que deben decantar. Sin embargo me gustaría contarles una de las conclusiones más importantes de esta conferencia. La gran enseñanza es: voluntad. Eso es lo que realmente hace falta en la mayoría de los países para poder llevar adelante una política que favorezca el uso de la bicicleta en todo ámbito. El conocimiento técnico existe, los diseños y las diferentes soluciones están a la mano. No es un problema de dinero, si no de voluntad, de agallas y de tener el coraje de tomar decisiones revolucionarias que nos lleven a mejorar la calidad de vida en nuestras ciudades. Del caso de Nueva York se puede obtener un gran tapaboca a todos aquellos que creen que los daneses u holandeses con marcianos. En menos de un año la ciudad de nueva York logró cambios radicales en sus avenidas emblemáticas, la encargada de transporte de la ciudad tomó decisiones que provocaron un cambio positivo. La ciudad comenzó a invitar a las personas a usarla, entregando espacios públicos, zonas peatonales y porsupuesto calmando el tráfico y entregando vias bien diseñadas a los ciudadanos que optan por la bicicleta. Se trata de querer hacer y de hacer, el resto son explicaciones burdas a estas alturas. Los ciudadanos merecemos ciudades agradables, usables y que permitan que nos relacionemos en ellas.
La energía de la bicicleta está nuevamente esparcida por el mundo y lo va a transformar.


El viernes la conferencia cerró con una gran cicletada por la ciudad. Fue raro y al mismo tiempo entretenido. Raro porque en Copenhague hay una cicletada todos los días y a toda hora, pero divertido porque hubo al menos tres bandas musicales en bicicleta además de bicis con música y muchos globos.
Muevete en bici hoy, será un buen día.

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