Ancha ciclovía en Copenhague

Creo que es importante hacer una reflexión en la forma en que como ciudadanos y usuarios, autoridades, ingenieros de transporte y planificadores urbanos, consultoras y diseñadores, abordamos el concepto y a la larga definimos el paradigma de ciclovía.

Según mi experiencia, siempre se promocionan y fundamentan desde el punto de vista de la seguridad del ciclista, pero los diseños terminan aportando dificultades y riesgos a sus usuarios. Al parecer la manoseada seguridad consiste exclusivamente en sacar a los que vamos en bici de la calzada, para colocarnos lejos del flujo motorizado, entendiendo que este es tan peligroso que mientras más lejos estemos de el, mejor.

Bajo esa misma mirada autocéntrica, usuarios en bici y a pie se transforman en un estorbo para el flujo motorizado, por lo tanto, cualquier mejora a imlementar para ellos termina siendo descartada o desecha por ser un elemento generador de congestión. (Claro está que los problemas de congestión no son causados por la falta de espacio, si no por el exceso de automóviles).

Un enfoque centrado en el usuario

Pero ¿qué pasa si cambiamos el punto de análisis, y los fundamentos de diseño de las ciclovías se centran en sus usuarios, identificando sus necesidades, los aspectos sociales y las características del vehículo que utilizan?. Me atrevo a apostar que los resultados serían bastante disntintos.

De esta forma, los fundamentos de diseño que propongo son:

  • El diseño de una vía para bicicletas debe estar pensado para sacar el máximo partido a la eficiencia física de la persona y la bicicleta, disminuyendo elementos que obstaculizen la vía, permitiendo al ciclista manener una velocidad constante por el mayor tiempo posible. Será un diseño libre de obstáculos que obligan al pedalero a disminuir la velocidad constantemente y evitaría que este se detuviera con frecuencia.
  • Las vías exclusivas para bicicletas deben estar pensadas para mantener a sus usuarios en un camino libre y expedito, libres de los atascos y reducidos espacios que dejan los automóviles producto de la congestión. Las vías para bicicletas permitirán a los automovilistas ver como un flujo constante de ciudadanos circula fluídamente mientras ellos se encuentran deteneidos sufriendo la congestión que ellos mismos generan.
  • Los cruces y empalmes deben permitir un fácil acceso y cambio de vías, sin obligar al usuario a analizar y detenerse a pensar por donde es que puede seguir su camino.
  • Las ciclovías deben ser lo suficientemente anchas para poder maniobrar con comodidad. Por otro lado, tanto o mas importante, debe existir el espacio suficiente para poder tener contacto con las personas con las que viajas (amigos, familia…), y así poder conversar, interactuar lado a lado, dejando atrás esos viajes en formato “trencito”. Aquellos que ván más rápido podrán adelantar sin problemas. Con esto, debieran quedar erradicadas las ciclovías bidireccionales.

En conclusión, sería una red de insfraestructura que dejaría los tacos, problemas de espacio, el ruido y la contaminación directa, en las vías segregadas para autos, que es donde pertenecen , dando vías libres a la bici y declarando con hechos, y no con palabras escritas en una ley, que la bicicleta es un vehículo prioritario en la ciudad.

Finalmente, ¿sólo de vías segregadas se trata? definitivamente no. Estas debiesen ser implementadas exclusivamente en situaciones en que la eficiencia de la bicicleta y la tranquilidad del viaje se vea vulnerada por la presencia del flujo motorizado. No reemplaza otras medidas como zonas 30km, vías compartidas o pistas preferentes para usuarios de la bici.

Muévete en bici hoy, será un buen día.