¿Como fue tu primera vez… andando en bicicleta?

Cuando le he preguntado a distintas personas acerca de cómo fue el momento en que anduvieron por primera vez en bicicleta sin la ayuda de las rueditas auxiliares o de la mano de un adulto sosteniendo el asiento, siempre me responden con historias donde las palabras “felicidad”, “alegría”, “increible”, etc. están presentes.

En mi caso, recuerdo muy bien ese día. Tenía 6 años, y un amigo me había prestado su bicicleta Caloi de color azul. La llevamos esa tarde a la casa de unos amigos de mi papá, y en esa calle (que está en la comuna de San Joaquín y que apostaría puedo identificar y llegar, aunque no sé su nombre) pedaleé varias veces con mi papá corriendo a mi lado sujetando la bici por el asiento, hasta que en uno de esos tantos intentos no me di cuenta de que mi papá ya no corría a mi lado y yo seguí pedaleando solo, libre y contento… hasta que me di cuenta y me caí de puro susto.

Sin embargo, ¡la distancia a la que se encontraba mi papá era suficiente como para que el dolor de la caida fuera mínimo comparado con el orgullo y la tremenda sensación de grandeza que yo sentía al darme cuenta de que había pedaleado solo toda esa distancia!

Me levanté y volví pedaleando solo, con una sonrisa imborrable, de vuelta hacia donde él estaba.

Las primeras piruetas en la Caloi azul prestada.

Al poco tiempo, en navidad, mi papá me regaló mi primera bicicleta. Era una Benotto de color verde. Ese día se inicio un sin fin de historias, exploraciones y aprendizajes que hice a bordo de mi bicicleta, recorriendo el barrio con mis amigos y probando nuestras destrezas y límites mientras crecíamos y aprendíamos del mundo.

Sin duda, vienen a mi mente las palabras “alegría”, “libertad”, independencia” y varias similares al recordar la historia que les acabo de contar. Igual que en las historias que he escuchado de otras personas al recordar sus primeras experiencias a bordo de sus bicicletas.

Y tú, ¿Cómo recuerdas el día en que aprendiste a andar en bicicleta? ¡Déjanos tu comentario!

21 thoughts on “¿Como fue tu primera vez… andando en bicicleta?

  1. No recuerdo bien mi primera vez en bicicleta, pero sospecho que mi viejo debe haberme enseñado, tal como lo hizo con mis otros hermanos. Supongo que me caí varias veces, como todos quienes aprenden. Dudo que haya sido con rueditas, mi viejo no era de ese estilo.

    Recuerdo muchos años después, a los veintitantos, haberle enseñado a andar a un amigo que nunca aprendió cuando niño. Fue muy entretenido, en la misma plaza donde debí haber aprendido yo, intentar enseñar algo que está tan dentro de la cabeza, hubo sus caídas, sus rasmillones, pero fue mucho más fácil aprender de grande. Y fue todo un logro para el profesor tanto como para el maestro.

    Me imagino que cuando le enseñe a mis eventuales hijos a andar en bici va a ser rudo, emocionalmente hablando. Ver cómo pasa el tiempo y cómo ese conocimiento se comparte. Lo veremos con el tiempo.

  2. que coincidencia….también aprendí en una caloi azul, con parrila….era chiquitita….lo único que recuerdo fue que estaba en pendiente, debajo de un sauce, y alguien me dió el 1º empujón…..salí andando al tiro….de ahí no me bajé más…. empecé a los 5 años, sin ruedas……..hoy tengo 32, y sigo “arriba e la chancha”…:P

  3. Soñe siempre con tener una bicicleta, pero por $$$ no me atrevìa a pedirsela al Viejito Pascuero. Llego de sorpresa en la Navidad del año 1974. Era una mini roja Metropolitàn y estaba a la orilla de mi cama. Quise salir altiro a probarla, despuès de haber saltado de una lado a otro de alegrìa. No sabìa nada de nada de como pedalear. Pedí que le sacaràn las rueditas chicas, altiro. Pràcticaba con mi mamà y mi comadre, todos los dìas, desde Dublè Almeyda con las Gardenias hasta Exequiel Fernàndez. (Siempre fui obsesiva) Por supuesto me afirmaban de la parrilla o del sillìn y me daban indicaciones. Un mes despuès, màs o menos, fuimos a la Plaza Lillo que està en Josè Domingo Cañas entre Pedro de Valdivia y Campos de Deportes. Misma operaciòn, de repente senti que agarraba velocidad y ahì me di cuenta que no me estaban afirmando, que iba ¡¡¡SOLA!!! En vez de caerme afirme fuerte el marubrio y seguì pedaleando, di la vuelta a la plaza, que no es muy grande y vi que mi mamà me estaba esperando con un helado y una sonrisa de oreja a oreja, aparte del tremendo “abrazo de oso” de felicitaciones. Segundo dìa màs feliz de mi infancia, el primero fue cuando me regalaron la cleta. Siempre me las arreglo para pasar por esa plaza. Porque està asociada a uno de los momentos màs hermosos y determinantes de mi vida.
    Lo que sigue es historia, hasta el dìa de hoy sigo pedaleando y no pienso colgar los pedales hasta que una fuerza mayor lo disponga. Ni aùn así creo yo. La pasión por la bicicleta es màs fuerte.
    Gracias por preguntar. Porque es muy emotivo compartir està experiencia.

  4. Mi viejo me llevó a San Diego a comprar la bicicleta que me regaló, porque traté de aprender en una prestada que me quedaba chica y no pude. Mi viejo fue de un extremo a otro, comprándome una cleta aro 24 que me quedaba enorme, apenas me podía subir. Me dijo que me llevara una así de grande para que me durara y me hizo andar en ella desde la tienda hasta mi casa para que aprendiera (haciendo varias paradas incluso). Esa bici la tuve hasta que me la robaron y empecé a usar la de mi vieja, que era bastante parecida (mas grande aun me quedaba, eso si). Ahora mi viejo se queja de que la pistera que me acompaña hace ya varios años es muy grande para el ;)

  5. recuerdo que fue a los 6 años, en un bici Vargas creo q naranja. la hermana de mi viejo nos llvo a mi hermana y a mi a la plaza que está en los leones con Pedro lautaro Ferrer ( no recuerdo el nombre de esa plaza, pero ahi también me caí de lo alto de un resbalín haha) y ahi me lancé nomás, y claro nunca paré de usar la bicicleta, de echarme las cámaras, de llevarla al doc. Ese mismo día más tarde estuve mostrándole a mi madre cómo era andar en bicicleta en el pasaje del Aguilucho como por dos horas… fue fantástico

  6. Fue en un paseo en el cajón del Maipo, no recuerdo el lugar. Era la bici de un amigo, una BMX. Me la prestó, me alejé de todo el mundo y fui a intentar solo. No me resultaban las técnicas colectivas, padre al lado, amigos animando… Pánico escénico.

    El terreno no era el más adecuado, tierra y vegetación, sin embargo me subi a la bici y en el primer intento logré el equilibrio y pude andar, sin mas tragedia. Explotó la alegría dentro de mi, me hablaba solo, recuerdo. Hice varios recorridos mas, como para confirmar que lo que me había pasado era cierto, real. Una vez asegurado de que ya sabía andar en bici, me fui pedaleando raudo a donde estaban todos, rodeando la parrilla y las mesas. Con orgullo le conté a mis padres y amigos, que había aprendido a andar en bicicleta.

  7. La verdad no recuerdo el detalle, pero recuerdo una sensación de libertad parecida a cuando aprendes a nadar (flotar)

  8. Creo que andar sin rueditas debe ser uno de los momentos mas liberadores que deben existir en nuestras vidas….para mí fue incluso más importante que aprender a manejar un auto (que debe ser el segundo paso liberador)..El andar en bici sin ruedas fue como pasar de ser niño-guagua dependiente a ser niño-niño independiente… no me acuerdo mucho la edad, pero debe haber sido como a los 6 años..me acuerdo perfecto el momento eso si..en una bicicleta celeste con manubrio redondo blanco..no recuerdo la marca, pero parece que era CIC…con mi papá sosteniendome el asiento y dejándome ir….FUE INCREIBLE…aunque como no sabía frenar ni doblar, terminé mi recorrido en la parte de atrás de un auto estacionado…pero como que uno no se acuerda del dolor ni de las caídas sino de la sensación de libertad y felicidad…..ahora tengo 37 y me voy a la pega en bicicleta todos los días y estoy enseñándole a mi hijo de 5 años a dejar las rueditas de lado…aunque como papá se que ya no será mi guagua después de esto….pero sí que se le va a quedar grabado toda su vida…

  9. No recuerdo bien cuando aprendi a andar, creo que tenia como 6 años y fue en una bicicleta parecida a las Caloi, pero era una Oxford que le regalo mi abuelo a mi hermano mayor, lo que si recuerdo es q no sabia doblar y llegaba a la esquina me bajaba y atravesaba la calle para subirme en la cuneta y de ahi a la bici, igual era genial andar solo, al tiempo mi papá nos regalo unas bicicross tipo bmx a cada uno que a mi me quedaba grande, pero igual me subí y empecé a pedalear con la misma tecnica de subirme desde la cuneta, de ahi no me baje más de la bici, hasta que me quedo chica y me compraron una mountainbike, hasta para ir a comprar pan iba en bicicleta. Como a los 17 y después de varios pinchazos la bici pasó al olvido, hasta ahora que tengo 29 y me decidi volver a tener una, aburrido de los tacos y la poca actividad fisica que uno tiene cuando trabaja en oficina, el sábado la compre y la pedi para llevar al tiro, sin despacho ni nada, me subí y fue como si me subiera por primera vez, la sensación de sentirte libre, el viento, la velocidad, ahora espero ponerme a tono para irme al trabajo en ella y no bajarme más en un buen rato.

  10. Siempre me acuerdo, para mi cumpleaños número 8 o por ahí (aprendí vieja) mis papás me regalaron una bianchi verde, en ese tiempo vivíamos en la isla quiriquina, talcahuano, así que fuimos a una cancha que había, y recuerdo que de un momento a otro mi papá soltó la bici y me fui sola… creo que esa experiencia hizo que tenga una relación especial con mi papá, si bien no es la mejor, siempre me acuerdo de ese momento, después de andar por todos lados en bici, tuve una caída un poco grande, y la deje de lado, pero este domingo he vuelto a retomarla y la felicidad que siento es indescriptible, he vuelto a ser una niña de nuevo :D

  11. Hola,
    Bueno, corría 1988, había llegado desde otro país, tenía 8 años. Mí buela vivía en un pasaje en calle San Isidro#171. Yo no sabía andar por lo que nadie me prestaba su bici.
    Una vez me subí a una que usaba mí tía, era una de esas camellos con frenos de varilla, yo la veía enooooorme. Me subí y apenas tocaba los pedales, intenté pedalear, pero al final me caí, que golpe, jajaja todavía tengo una cicatriz en mí pierna.
    Primer intento fallido.
    A pesar de todo no me amilané. Uno de mis nuevos vecinos que tambien vivía en el pasaje me prestó su Bianchi blanca, despues de varios intentos logre mantener el equilibrio, iba pedaleando hasta que quedé en medio de un charco enorme…ohhhhhh, terminé adentro del agua y mí nuevo amigo de guata riendo. jajaja
    segundo intento fallido…..al parecer iba a costar un poco mas.

    Tercer encuentro: en Polpaico en casa de unos tíos había una bicicleta pienso que puede haber sido una caloi. Tenía frenos torpedo me acuerdo, y al fín logre pedalear, sentir el viento, derrapar por la tierra pasando charcos. Hubo caidas por supuesto pero ya no había nada que me parara, hoy vengo en mí pista fija sintiendome feliz, disfrutando aún con el viento en mí cara…..

    slds.

  12. Me causa mucha alegría ver las historias que han compartido. Todas ellas confirman la idea de que de la experiencia de aprender a andar en bicicleta es muy potente, y que el hacerlo forma parte de esas vivencias inolvidables que nos acompañarán toda la vida junto a una sonrisa al momento de recordarlas.

  13. Uffffff, dificil la cosa….
    Al sur de Chile, por allá por mis tierras, en Chillán.
    En Verano, con temperaturas bordeando los 40º grados y que repercuten directamente en el calor de las veredas y por ende en los porrazos.
    gratos recuerdos…

  14. Lo recuerdo como si fuera ayer. Tenía 5 años recién cumplidos y me habían regalado mi bianchi roja aro 20 en navidad. Estábamos en el estacionamiento de los edificios donde vivimos y mi papá me enseñó con toda la paciencia del mundo. Me caí un par de veces pero pronto pude andar sola y la alegría fue total (sin rueditas, a los leones altiro). Recuerdo la cara de susto/felicidad de mi papá cuando pude agarrar vuelo jajajajaja. Es un gran recuerdo y lo tengo super claro en mi memoria… desde ahí no me bajé más de la chancha :)

  15. Yo aprendí a los 19 años! Nunca tuve bicicleta cuando chica porque mi mamá es medio maniática y le daba miedo que andubiera por la calle, asi que por más que pedía no me regalaron nunca. Fue el verano pasado cuando fuimos al campo con mi hermana, su marido y sus niñitos, todos con bicicleta. Ahí me propuse aprender, porque siempre me había imaginado la sensación de andar en bicicleta y siempre había tenido ganas.
    Fue en camino de tierra, con partes de puras piedras igual, difícil. Pero cuando por fin pude andar recto una distancia considerable, fue genial! Y nunca más me bajé. Ahora tengo mi bici propia y me voy a la universidad todos los días en ella. Es mi fiel compañera.

    Mas vale tarde que nunca!

  16. No recuerdo exactamente cuando fue que deje los pedales chiquitos pero si me acuerdo que salia en mi caloi con muchos amigos (as) a andar en bici por el barrio y nos creíamos dueños del mundo!!…que ganas de sentir esa libertad otra vez..

  17. tenia cuatro años y la recuerdo vívidamente porque me sobrepuse a la adversidad. mi papa con un tio me trajeron una bici roja hermosa pa una navidad (la unica que recuerdo porque nunca me gusto la navidad). mi viejo tenia cero paciencia… al primer porrazo agarró una varilla me pego un varillazo y nunca mas me cai. recuerdo que fue en una cancha de tierra que habia frente a mi casa cerca de calle observatorio. siempre he querido volver ahi pero ahora estoy medio lejos.

  18. Recuerdo que aprendí a los 8 años app. En una bici que era de mi hermana, una Monark aro 14, que le quedó chica. Entrenaba todos los días en el balcón de mi casa en Playa Ancha, que era largo y que me permitía aprender a mantener el equilibrio. Hasta que llegó un mágico domingo de verano en el que pude lanzarme a la vida en esa bici sin frenos. La sensación única me duró unos minutos hasta que en una bajada no pude parar y me estrellé contra un muro. Después de eso, disfruté esa bici un par de años hasta que recién en el 2002 volví a pedalear. De ahí nunca más me he bajado de la bici

  19. Como a los 7 años, en la bici de una prima, intentandolo solo entre los matorrales que adornaban un sitio baldío frente a su casa. Supongo que debe ser la sensación más parecida a volar. A mis 25 años sigo pedaleando donde me lleve el viento.

  20. No recuerdo cómo fue mi primera vez…en bicicleta pero sí tengo muy claro cómo les enseñé a mis hijos. Yo era de los papás que se ven en las calles que andan corriendo medio agachados sosteniendo la bici de sus hijos para evitar las caídas. Al final de cada paseo quedaba doblado y muy frustrado porque una y otra vez no resultaba. No eran pocas las veces que mis hijos ya aburridos y enojados se bajaban de la bici y yo terminaba cargando las bicis de Antonia y Raimundo, mis hijos mellizos, más encima dos!. Agotado.
    Hasta que un día en un manual que promocionaba el uso de la bicicleta leí una “receta”: Acomode el asiento a una altura que sus hijos toquen cómodamente el suelo. Quite los pedales y deje que el niño se impulse con sus pies y en la medida que tome velocidad que levante sus pies.
    Esta sí fue la solución. En un solo día aprendieron a equilibrarse, volví a colocarles los pedales y tomaron vuelo.
    Ahora cada vez que veo a los papás corriendo detrás de sus hijos siempre me acerco a ellos y les comparto la receta.

  21. mi primera vez en bici la recuerdo como si fuera ayer, mi abuelita ha trabajado siemrpe como asesora de hogar, cuando era chica trabajaba con unos gringos muy buena gente, siempre nos llevaban regalos a mi y a mis tios. un fin de semana, le llevaron de regalo a uno de mis tios una bicicleta, no recuerdo la marca, pero era blanca con negro, todos andaban en la bici y a mi me preguntaron si queria subirme pero como no sabia me afirmaron el asiento para andar…mientras andaba no me di cuenta que cuando mire hacia atras, no habia nadie afirmandome, fue una sensacion de felicidad y miedo a la vez algo increible. el problema fue cuando me dijieron de doblara, doble y termine chocando con el borde la vereda. me di el tremendo costalazo…jajajajjajaj, todos se reian y yo puro lloraba….fue demasiado divertido, pero muy bonito al final e importante para mi.

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