Me tocó andar por Lo Barnechea (en el centro del lector), que queda justo en la calle del mismo nombre al oriente de Santiago, subiendo ya los cerros. Saliendo me encontré con un perfil vial bastante curioso, en una calle perpendicular. Me llamó la atención ya que se parecía mucho a uno de los paradigmas de perfil para ciclovías segregadas. Peatones > Autos > Estacionamiento > Ciclovía > Peatones. De esta manera es posible aprovechar la presencia de autos estacionados en la vía como barrera “natural” que “protege” el flujo de bicicletas. No entraré a analizar los puntos a favor o en contra de este tipo de perfil.

Primero me pregunté, una ciclovía con ese estándar en Stgo? mmm… no puede ser. Y en una rápida segunda mirada, caí en cuenta que se trataba de una aplicación-solución a la “chilena”, de la vereda sur de dicha vía, según recuerdo, la calle Lastra.

¿Pista para peatones?

En este perfil es fácil observar las prioridades a nivel vial, no muy lejos de lo que sucede en muchas ciudades donde se vive bajo la cultura del auto. El espacio destinado a estacionar es poco mas del doble del espacio peatonal (el que no existiría sin el arreglo ese) La vereda sur es casi inexistente y, para ahorrar costos, en vez de ampliarla como vereda, se optó por colocar esos tachones de goma y hacer una pista de peatones en la calzada. Curioso. El espacio resultante sigue siendo estrecho, el flujo peatonal no era bajo y con suerte cabe un coche de bebés, una silla de ruedas, o una pareja de novios tomados de la mano. Sin embargo es mejor a que no exista nada para caminar, claro está.

Sin embargo el estacionamiento de autos sigue ahí, intocable, gratis, subvencionado por todos.