Eterno Deja Vú

Comienza Marzo, mes especial para los chilenos. Enfrentamos el comienzo real del año, desde los mas pequeños que retornan a clases, hasta los adultos que vuelven a sus trabajos. Volver a la oficina, volver al aula, volver a la cotidianeidad, como antónimo de vacaciones. Volver a la ciudad, a los tacos, al ruido, la saturación y el estrés.

Porque nuestra ciudad capital, como también en algunas otras del país y del mundo, tenemos 4 estaciones bien marcadas, un período bien definido donde todo el mundo, a partir de finales de diciembre, sale de clases, del trabajo, se viven las fiestas de navidad y año nuevo, que además son el umbral de nuestro período nacional de vacaciones. Y así comienza el éxodo, Santiago de a poco comienza a estar casi vacío, la ciudad descansa, se descongestiona, baja su ruido, su ritmo, se respira un poco más, se acicala, la arreglan y la preparan.

En febrero, con mucho calor, días despejados, poca gente camina por sus calles. Mucho comercio cierra y sólo algunos son capaces de ver y disfrutar este Santiago apacible. En Santiago no tenemos días sin auto, como otras capitales del mundo, pero tenemos un mes completo libre de congestión, de tacos, de bocinazos. Bueno, quizás no libre, pero bastante mas tranquilo.

Y hoy, Marzo de 2012, como cualquier Marzo anterior y probablemente como los Marzos que vendrán, el retorno de veraneantes y comienzo del año activo, es noticia. Los estudiantes de vuelta a clases, la máquina laboral comienza a operar otra vez y las venas de la ciudad se llenan otra vez de personas, bicicletas, buses, taxis y automóviles, estos últimos siempre causando más estragos que el año anterior. Vuelven los tacos y la prensa tiene tema. Por una única vez en el año se da cobertura al problema de la congestión y aparecen los mismos dichos de las autoridades (no importa quienes sean) y los mismos automovilistas, desde el interior del auto, reclaman por el taco. No se sienten parte del problema, si no que todos los demás lo son.

Taco

El ministro de transportes de turno, manifestó en terminos simples, que en Santiago todavía no está la cagada, y que la ciudad aún se mueve (para él “estamos preparados”). Todavía no llegamos a los problemas de otras capitales como Sao Paulo, Bogotá, Ciudad de México, por lo tanto, aparentemente para nuestro ministro, todavía podemos estar tranquilos, la mierda no la tenemos en el cuello aún, por lo tanto, “tranquilos socios!”. Y así nos la pasamos “mitigando”, como quien inyecta morfina a un paciente desahuciado, para que al menos calme el dolor..

Trancón bogotano

Si, Ministro Pedro Pablo Errázuriz, todavía hay espacio para echarlo todo a perder.

La policía, como para rematar la mala rutina de humor, hace un llamado a “salir mas temprano”. ¿Qué nos dirán cuando el 2030 se desate el caos vehicular que se predijo? Es probable que nos pidan quedarnos en casa, lo que sería una especie de toque de queda del transporte.

En estas frases está representado ese aspecto cultural que nos mantiene chatos como país, y por chatos me refiero a mediocres, a un país que teniendo los recursos económicos y el capital humano para implementar mejoras importantes a sus problemas, se conforma con lo que hay, porque todavía no está desatada la crisis que vale la pena para algunos, de comenzar a movernos.

¿Y qué esperan las autoridades para hacer cambios que nos permitan tener una mejor experiencia urbana? Si hoy es posible reconocer el problema, por qué necesitamos esperar para llegar a los niveles de congestión de México DF o Sao Paulo para empezar a trabajar por una ciudad mejor? En ese momento, la tarea será aún más difícil y costosa. El dinero no sobra ni aquí en Latinoamérica ni Europa. Por qué no generar hoy la crisis y transformarla en oportunidad, cuando aún no hemos terminado de dañar y diseccionar la ciudad con autopistas, cuando aun nos queda algo de parques, algo de veredas…
Ya aparecerán, otra vez, esos visionarios de corto plazo que pedirán mayor vialidad y más autopistas, cuando lo que corresponde hacer es precisamente lo contrario: mejorar el transporte público, ergo, mejorar las condiciones para caminar en la ciudad. Recuperar las calzadas y que los ciudadanos en bicicleta puedan circular libremente, sin estar confinados en espacios residuales. Y finalmente, limitar el uso del automóvil particular, que con su uso desmedido e irracional, apoyado por las políticas de estado, hace que la ciudad cada día sea más ajena e incómoda para todos. A esta medida le tienen miedo los tomadores de decisiones. Sólo les hace falta Voluntad, Creatividad y Coraje y así entre todos hacer de nuestras ciudades un espacio grato en el cual vivir y desarrollarnos.

Algunos ya partimos, pedaleamos.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

3 thoughts on “Eterno Deja Vú

  1. Estoy de acuerdo con el artículo, a lo cual me gustaría agregar ciertos puntos: 1) No se puede esperar a que lleguemos a los niveles de Sao Paulo o Ciudad de México, sobre todo considerando que los arreglos generan más congestión, por lo que si existe congestión, será aun mayor.

    2) Se debe privilegiar el transporte público. Tal y cual como hoy se privilegia la vivienda “común” (edificios, con espacios comunes), el transporte público es la solución. No se puede promover por un lado la utilización de espacios de vivienda que antes eran “personales” como “comunes”, mientras por otro lado se promueve la utilización de espacios de transporte “personales”, aumentando su número.

    3) Creo que Costanera Center será la prueba de fuego a ver como están las políticas de transporte en Santiago… si Costanera Norte y su eje Kennedy quedan inservibles producto de dicho edificio (y los demás que ya se construyeron o se están construyendo), existirán soluciones rápidas en ese sector y podríamos ver si se pueden aplicar en otros sectores (como ejemplo: en Sanhattan existen harta gente que llega en bicicleta, sobre todo en esta época), sólo basta pasearse en la hora adecuada.

  2. Lo repetitivo de nuestras auto-ridades o expertos que venden su proyecto como huevito de oro y convencen que construir bypass en costanera center o alguno que otro retoque por ahí y por allá es la solución… al final me suena como dijo docto especialista “que construir más carreteras para aliviar el tráfico es como tratar de curar la obesidad aflojando el cinturón.” Richard Moe.

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