El automóvil es una tecnología inapropiada para el denso ambiente urbano
Mark Gorton
¿Y por qué no declarar, derechamente, que es una tecnología obsoleta para el transporte en las ciudades? Sin embargo, el estado sigue haciendo concesiones, definiendo facilidades y, muy de moda ahora último, implementando obras de “mitigación” al caos que el exceso de automóviles genera. ¿Qué ha llevado a los planificadores urbanos, políticos y otras auto-ridades, privilegiar el uso del auto por sobre cualquier otro medio de transporte?
El caos vial se manifiesta cada vez con más fuerza en Santiago. La mitigación de la congestión es el analgésico de moda para mantener un hábito que enferma cada día más nuestra ciudad.

Esta semana, la prensa nos regaló tres claros ejemplos de como la cultura del automóvil perjudica la calidad de vida de todos, en este caso, particularmente con el mal de la congestión. Personas que optaron por tener una vida en los suburbios en la comuna de Huechuraba reclaman por los tacos y el tiempo perdido para salir de sus burbujas habitacionales cada día en dirección a la ciudad (donde las cosas suceden). Apoderados y vecinos de las nuevas instalaciones del colegio Santiago College, que se mudó de la céntrica comuna de Providencia al aislado sector de La Dehesa, reclaman por el caos vial que se genera al momento en que van a dejar por la mañana a los alumnos. Y el caso mas grosero, el caos vial y las improvisadas obras de mitigación vial que se están proponiendo, con un edificio de 70 pisos y un mega Mall del proyecto Costanera Center, ya casi terminados. Los afectados, prisioneros de su propia elección, demandan más espacio, espacio de todos, para solucionar sus problemas, claro está, sin que ellos cambien sus hábitos.

Todas las propuestas hechas coinciden en una cosa. Ver como evitar, o ya a estas alturas, mitigar la congestión. El “cómo” llegar a hacerlo sigue siendo el mismo vicio de antaño, la misma añeja y burda solución: Más vías, más infraestructura, más espacio consumido por el automóvil.

Diversos estudios y experiencias al rededor del mundo dan cuenta que, mientras más espacio se destine al auto, estos no tardarán en consumirlo, siendo el problema de la congestión algo de nunca acabar. Nadie ha planteado una fórmula que permita sacar autos, disminuir el flujo motorizado. Equivocadamente piensan que diseñar para el auto atrae mayores negocios, es mejor para la economía. Esa falsa asunción va en desmedro de la calidad de vida y la salud de todos, no sólo de los usuarios de automóvil. Las calles cada vez son más ajenas, meros espacios para que algunos se trasladen de un lugar a otro, sin embargo las calles son lugares para estar, compartir, detenerse, observar, relacionarse…
Como un Deja Vú, estos problemas se repetirán cada año, constantemente, requieren una subvención permanente del estado, que nadie valoriza, nadie le ha puesto números reales (será que no conviene a los intereses de la industria petrolera, automotriz, inmobiliaria y constructoras?). Y bajo ese esquema, los eternos postergados: Transporte Público (con mayúsculas!), espacios peatonales, bicicletas…
Ojalá que la premura con la que tramitan, financian e implementan soluciones pro auto, se trasladara hacia los otros medios de transporte, donde todos salimos ganando.
Aprovecho de recomendar dar lectura al trabajo de Mark Gorton, quien está haciendo un esfuerzo por enfrentar el problema del auto desde una nueva perspectiva: limitarlo. Su iniciativa se llama Rethink the Automobile (Repensando o re evaluando el automóvil). No estaría mal que quienes toman decisiones urbanas y viales, decisiones de transporte y urbanismo, entre otras, dieran lectura a sus fundamentos.
Muévete en bici hoy, será un buen día.

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