La criatura con 4 ruedas

Hoy ha sido nuevamente uno de eso días en que a través de los medios y las redes sociales brota, como los hongos de un problema de humedad sin resolver, la discusión de los pedaleros en veredas, los pedaleros en las calles, la demanda de respeto al mismo tiempo que se acusa al resto de irrespetuoso. Que los autos, que los peatones… Todos tintes, matices, puntos de vista y palabras que convergen en una sola cosa. Respeto, convivencia, calidad de vida.

Pensaba en escribir un largo post respecto a eso, pero al tiempo que tenía una pereza tremenda de hacerlo. Todas las cartas a la prensa, los reclamos y la odiosidad vía tuits calificando a las personas según su opción para moverse, son un fiel reflejo que nuestra experiencia urbana no está siendo satisfactoria y que un cambio importante de paradigma es necesario en las ciudades.

Mirando en retrospectiva, el status quo es producto de nuestros últimos 100 años de historia, cuando comenzamos a pensar en máquinas en vez de personas, en números en vez de comportamiento, en velocidad en vez de nuestra propia escala humana. Esa cultura que convirtió las vías en lugares de paso y erradicó todo acto de permanencia y disfrute de lo público.

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A través de el Blog Bicicletas Ciudades y Viajes, veo este video llamado “Momentum, la criatura de las 4 ruedas“, donde con comentarios sencillos y precisos podemos ver, y luego reflexionar, el porque nos transformamos en una ciudad, llena de extraños en movimiento.

Y aquí está la clave del respeto. Si no somos capaces de reconocer al otro, porque nuestra cultura derivó en permanecer aislados en cápsulas de metal, cómo podemos avanzar hacia una cultura que abrace nuevamente la empatía, el diálogo, la aceptación del otro?

Ese cambio de paradigma implica ponerle freno y control a esta criatura de las 4 ruedas para dar paso a sistemas más virtuosos como el transporte público, los pies y la bicicleta.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

2 thoughts on “La criatura con 4 ruedas

  1. Pienso q el tema de reconocernos y respetarnos en un medio físico y propio de la exclusiva naturaleza humana como son las ciudades, va bastante más allá de la mera condición de pedaleros. Entiendo el punto tratado, sin embargo y en rigor, ser ciclistas no nos transforma en mejores personas porque sí. Repito, entiendo el punto y comparto en parte la idea, sobre todo si a ello agregamos que, aunque incluso sin quererlo, el ciclista es una agente descontaminante y por lo tanto socialmente positivo, pero siento que… los males sociales contemporáneos no son a causa “del demonio de 4 ruedas…”
    Las diferencias sociales vergonzosas, la carencia de leyes laborales decentes y dignas para la clase obrera, nuestra casta política ligada al empresariado y los medios de prensa controlados por los mismos, son la real causa más profunda de todos nuestros males… el gusto de optar majaderamente por un auto para desplazarse es sólo un reflejo más de esa alienación inconciente y sin sentido. No confundamos consecuencias con causas, los vehículos no son el demonio.

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