Los escapes motorizados nos están jodiendo, y a todos

Hoy apareció en La Tercera un artículo más que apunta al uso de la bicicleta desde una perspectiva negativa. “Estudio mide peligrosos niveles de contaminación en ciclovías de Santiago“. El estudio mencionado fue hecho por el Centro de Sustentabilidad de la U. Andrés Bello, usando un medidor de partículas ultra finas mientras pedaleaban por algunas de las vías de la ciudad que cuentan con infraestructura segregada para bicicletas.

Pollution!

Siempre es bueno contar con información y también es bueno que esta sea consistente y pueda ser contrastada. La primera falencia de este trabajo es que sólo se midió desde una bici, pudiendo haber sido desde la vereda caminando o desde un auto; mejor aún si hubiese sido desde los 3. La razón para haberlo hecho sólo desde la bici es antojadiza. Segundo, tiempo. No se contempló el tiempo de exposición que tendrían estas personas en sus distintos modos de transporte, de tal forma de poder al menos tener un indicador que permita realmente, de forma seria, ver quienes están más expuestos.

La pintura, los tachones y la sola existencia física de una ciclovía no concentran ni menos almacenan los gases, como si la ruta fuera una manguera invisible. Los gases no están sólo en la ciclovía, si no que en la vía completa y provienen de autos y en mayor medida desde los motores diesel, inexplicablemete fomentados en nuestro país. En simple, por los motores estamos expuestos todos a niveles altos de micropartículas.

Haber hecho la medición también en vías sin ciclovías, hubiera aportado aún mayor información.

Internacionalmente se han efectuado varios estudios, varios concluyen que la exposición de los automovilistas dentro de los autos es sutilmente mayor que la de los pedaleros en vías ciclistas segregadas. Uno de los más recientes, llevado a cabo por la Universidad de Utrecht, Holanda, concluye que en un viaje promedio de 7.5 km en bici, puede quitarte 21 días de vida a raíz de la contaminación del aire, pero los beneficios ganados al elegir pedalear y la actividad física que eso implica, permiten ganar en promedio 8 meses de vida, por lo que los beneficios del pedaleo superan casi en 10 veces sus riesgos.

Claramente esta medición es carnada fácil para la prensa, como moscas van y nos regalan titulares desmotivadores. Interesante sería que, apoyados por un trabajo académico sólido, los titulares fueran del tipo “Estudio concluye que los gases nos están matando, necesitamos más gente en bici”. Conocemos bien la fuente de los gases y la contaminación, sabemos que particularmente los motores diesel deberían ser erradicados, entonces la cosa aquí no es mover o desplazar las rutas ciclistas, se trata de implementar medidas rigurosas que limiten el uso del auto, ir por la fuente de la contaminación, no revestir en filtros a los ciudadanos y menos a aquellos que somos parte de la solución.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Fotografía: Dr. Keats, vía Flickr

Prensa y conclusiones científicas: a la caza de la víctima

Ciclista en San Vicente

Hace unos días, por diversas fuentes, más de algún usuario habrá recibido desde familiares y amigos, la noticia publicada en al menos un par de medios electrónicos que describe las conclusiones preliminares del estudio de Luc Int Panis, relativo a la polución del aire y el impacto en la salud de la población en actividades relativas a la movilidad. Luc Int Panis lleva al parecer varios años trabajando en modelos de medición que entre otras cosas busca ayudar a la implementación de leyes que ayuden a bajar los altos índices de contaminación que sufren las ciudades del mundo debido principalmente al transporte.

Para la prensa local parece ser altamente rentable basar sus noticias en una de las conclusiones de este estudio (el cual no ha terminado) la cual indica que los usuarios de la bicicleta están expuestos 5 veces más particulas nocivas que un conductor de automóvil. Esto es debido, según el estudio, a que la actividad física desarrollada al ir en bicicleta exige una respiración más frecuente y profunda que ir sentado en el sillón del auto.

La comunidad científica ha estado durante varios años investigando este tema. Otros estudios indican que son los automovilistas quienes sufren períodos más prolongados de exposición a particulas nocivas sindicando incluso que el interior del auto está mucho más contaminado que el exterior. Si esas diminutas partículas son capaces de ingresar a los pulmones y evitar los filtros naturales de nuestra nariz, es totalmente posible que ingresen y no salgan del interior del auto. Basta una búsqueda en Google para encontrar noticias con estudios en la materia que llegan a esta conclusión. Por ejemplo en Nueva Zelandia un estudio concluyó que los automovilustas respiran más aire contaminado que usuarios de la bici o transporte público.

Si bien la comunidad científica podrá estar en este tipo de discusiones y estudios durante largo tiempo, una cosa es clara. Los beneficios generales a la salud personal y colectiva que trae el uso de la bici no son superados por los supuestos riesgos. Y esa es precisamente la clave.

La manera en que este tipo de noticias es entregada parece indicar que se busca desprestigiar a la bicicleta, haciendola aparecer constantemente como un vehículo riesgoso. Se apela al miedo con el fin de alejar a las personas de la bici al mismo tiempo que se fomenta el uso del auto. No debemos olvidar que el uso del auto esta basado en el miedo y se opta por él debido al encierro, aislamiento y negación de lo público porque de alguna manera el márketing de la industria automotriz, la seguridad ciudadana y la seguridad de tránsito, nos han condicionado a creer que la ciudad es peligrosa. El uso del auto es al mismo tiempo la razón y la causa de este problema.

Ahora analicemos los titulares de la prensa local.

Punto Mujer (EMOL):

Andar en bicicleta no es tan bueno, después de todo

Un titular a todas luces amargo y negativo, apuntando el dedo donde no corresponde. En el fondo, según el estudio, los usuarios de la bicicleta son perjudicados por la contaminacion generada por los motores de otros vehículos. Es a ellos a quienes debiera ser apuntado el dedo acusador.

Un poco menos nefasto, El Mostrador:

Viajar en bicicleta es sano, pero no tanto

Claramente ambos titulares consciente o inconscientemente aportillan a la bicicleta, desconociendo completamente que el problema no es la bici, si no que los altos niveles de contaminación del aire, producido principalmente por medios de transporte cuya energía es obtenida por la quema de combustible fósil.

La bicicleta es el medio de transporte más seguro y más sano que podemos utilizar, es eficiente energéticamente porque multiplica la capacidad de desplazamiento de nuestro cuerpo a un costo energético bastante bajo. Nos permite llegar de A a B rápidamente, cómodamente, sin demoras y esperas. Tanta perfección para algunos no puede ser tolerada y condicionados por años de lavado de cerebro, insisten en colocar a la bici en un sitial de vehículo de riesgo.

Los grandes problemas de salud, ambientales, económicos y sociales que tienen las ciudades no tienen que ver con la bicicleta. Esta, aunque les duela a muchos, es parte de la solución, no del problema.

Muevete en bici hoy, será un buen día.

Fotografía: PpVaz, La ciudad de las bicicletas