Lo que nos está matando es una enfermedad llamada automovilismo

Ojalá cada día mas y mas personas que han decidido pedalear vayamos conquistando las calzadas que por derecho son el espacio destinado a la circulación de vehículos y la bicicleta como tal, así debe hacerlo, es el acuerdo. Sin embargo también reconocemos que la cultura y el medio ambiente vial no entregan la sensación de seguridad que las personas necesitan para pedalear. Para muchos no usuarios de la bici, el panorama no es acogedor ni invita mucho al pedaleo. Muchos han optado por circular en las veredas, espacio de circulación peatonal. Hay quienes lo hacen con extrema prudencia y cuidado, otros pésimos conductores de bicicletas lo hacen con agresividad y nulo respeto con los demás ciudadanos.

La prensa con una gran cuota de cizaña, propaga esta situación como una guerra entre caminantes y pedaleros. Hay quienes lo gozan y han encontrado palco para atacar a destajo todo lo que tenga que ver con el pedaleo. Y que conveniente resulta eso, para las autoridades que con infraestructura mediocre han emplazado ciclovías en veredas, oficializado los pasos de cebra como cruces de esas rutas y entregado de alguna forma el “mensaje” que la circulación de la bici es por aceras. Y Conveniente a los que insisten en el fomento del auto, porque mantener en conflicto a peatones y ciclistas desvía la atención del verdadero responsable.

Ayer como muchas otras veces se publicó una carta en El Mercurio donde una ciudadana publica su molestia, con cierta ironía, debido a las bicicletas en las veredas. La tituló “Voy a morir de bicicleta”.

Intuyo que voy a morir de bicicleta y que, en ese momento final, yo iré de a pie, y el victimario, en dos ruedas. No exagero. Cada vez leo más en defensa del ciclista —porque carecen de suficientes ciclovías, lo que es verdad—, pero muy poco o nada se dice en defensa del pobre peatón que ha comenzado a sufrir a los ciclistas, ¡y en la mismísima vereda!

Mandamos nuestra respuesta, pero el diario no la publicó. En vez de eso prefirió publicar otra carta para continuar con la cizaña, más leña al fuego, sin presentar caminos a una solución (de hecho el autor extrañamente también tira dardos contra los perros vagos).

Pues bien, aquí nuestra respuesta.

En una carta con cierto toque de ironía publicada hoy en El Mercurio, Lilian Calm se suma a las varias personas que han descrito por este medio y otros, en conversaciones familiares y de amigos, el conflicto existente hoy en las veredas por el uso de estás como pistas de circulación por usuarios de bicicletas. Es un hecho concreto, innegable y no deseado. Pero una vez más, sólo se está denunciando uno de los síntomas de una enfermedad mayor que somos incapaces de ver o definitivamente no queremos ver. Se equivoca al decir que va a “morir de bicicleta”, lo que nos está matando es una enfermedad llamada automovilismo.

Este mal comenzó lentamente a expandirse por las ciudades, los tomadores de decisiones, autoridades y empresas, quedaron embobados con los negocios y la modernidad que el auto ofrecía. Los clientes creyeron comprar libertad y status. Transformaron las vías y crearon una legislación para darles prioridad por sobre cualquier otro medio, liquidaron el transporte público; la caminata y el pedaleo quedaron como estorbo a su operación. Perdimos la caminabilidad de los barrios, calles y avenidas. Aparecieron las esperas eternas en semáforos, las posibilidades de atravesar una vía se redujeron a “cruces habilitados”, las veredas se angostaron y quedaron atravezadas por accesos vehiculares cada 5-10 metros, algunos cuentan con balizas para advertir al “incauto peatón” que el “rey de la calle” está por salir. Sobre eso, las AUTOridades construyeron ciclovías en veredas para liberar espacio al auto en calzada. Ejercer el derecho al paso de cebra es hoy un acto adrenalínico, lo mismo que cruzar en las esquinas. Deténganse un segundo y vean la gente correr con verde ante la amenaza del vehículo que continúa su marcha. Cruzar a mitad de cuadra te transforma en criminal y quien te atropella lo hace amparado por la ley. Justificamos el homicidio. Perdimos todo sentido ético de protección a la vida y salud de las personas. Negamos la vía y el espacio público a los niños que hoy engordan en 4×4 urbanos y dejamos recluídos a nuestros adultos mayores en sus casas. Perdimos sentido de lo público y comenzamos a pensar desde lo privado, dejamos de reconocer al otro y perdimos el respeto por nuestros compañeros ciudadanos. Demasiada ingeniería, muy poco diseño.

La presencia de ciudadanos en bicicleta por las veredas es un síntoma más de esta brutal enfermedad del auto y nada sacamos con enredarnos sólo en el conflicto entre caminantes y pedaleros cuando estamos amenazados por un paradigma equivocado, que mina el acceso y la movilidad de todos en la ciudad. Incluso de los usuarios del automóvil. Demasiados autos nos hace mal a todos.

Si queremos conseguir una mejor experiencia urbana, toca auscultarnos en conciencia, reconocer la enfermedad y diseñar teniendo nuevamente el cuerpo humano como centro y no las 2 toneladas de metal vidrio y plástico que han deformado la ciudad.

La revolución se consigue pedaleando.

Incapaces de ver la enfermedad terminamos encandilados con el síntoma

El diario LUN la semana pasada y hoy el nuevo periódico hoyxhoy, acusan un sintoma real que es posible experimentar día día. Muchos personas que están optando por la bici están utilizando las veredas para desplazarse. Esto provoca en algunos casos molestia en quienes van caminando, lo he experimentado yo mismo también. No es grato sentir de sorpresa el paso acelerado (teniendo como referencia la velocidad peatonal) de una bicicleta a centímetros de nuestro cuerpo.

Portada diario hoy x hoy

Una de las primeras cosas que hay que reflexionar aquí es que como seres humanos que somos, no siempre tomamos buenas decisiones, cometemos errores, somos inconscientes y no siempre tenemos una conducta empática. Estos episodios de “tontera” no nos son traspasados por el vehículo que conducimos o por nuestra decisión de transporte. Con esto quiero dejar en claro que no son los “ciclistas” unos estúpidos, ni los “automovilstas” el grupo que acapara la inconsciencia y los “peatones” los tontos que andan por ahí deambulando com bobos. Con esto quiero invitar a hacer a un lado la odiosa clasificación y asignación de estupideces de todo tipo al grupo de personas que decide usar tal o cual vehículo. Todos podemos sufrir estados de tontera, tomar malas decisiones y ser completamente desconsiderados con los demás en las vías.

Regresando al tema. Ambas noticias, así como vimos hace unas semanas en un intercambio de cartas en la arena favorita de nuestro país para debatir públicamente mediante texto (las Cartas al Director de El Mercurio), apuntan fuertemente los dardos a quienes optan por la bici, sindicándolos como origen y causa del problema.

La gran cantidad de personas que es posible ver pedaleando en las veredas indica al menos dos cosas:

  • La demanda por el uso de la bicicleta está creciendo porque mucha gente quiere disfrutar de sus beneficios, especialmente en ahorro de tiempo y dinero.
  • Si existe tal nivel de demanda, cerca de 800 mil viajes diarios en la ciudad (casi una tercera parte de los del metro), ¿que se está esperando para dar respuesta y seguir fomentando el creciente uso de la bici? La ciudad no está siendo capaz de responder a esa demanda porque el sistema vial está pensado y ha sido construído por años teniendo en cuenta únicamente vehículos motorizados, particularmente los privados, invalidando prácticamente la opción por usar cualquier otro modo de transporte que no sea manejar tras un volante.

No es primera vez que esta discusión se da, hace exactamente 23 meses, el 7 de febrero de 2011 el diario La Tercera publicaba “Peatones y ciclistas se disputan las veredas” y analizamos la misma discusión que hoy vemos casi calcada 2 años después, desde 3 perspectivas, caminando, pedaleando, manejando y finalmente revisamos las responsabilidades del estado, quien a estas alturas, con una discusión por seguro con más de 2 años de antigüedad, sigue de brazos cruzados sin tomarse en serio el tema del transporte urbano en el país. Es cierto, se han dado algunos pasos pequeños, pero el estado de Chile sigue fomentando el uso del auto como LA opción válida, directa e indirectamente, ya sea mediante la construcción de más vías, la expansión urbana, la nula planificación territorial, ausencia de un transporte público fiable que se transforme en una opción real para viajar, etc.

Nada sacamos con empezar a sacarnos los ojos y entrar un una guerra que fomenta la enajenación de los ciudadanos, odiándose unos a otros. El estado tiene una gran responsabilidad y es quien de alguna forma tira la piedra y esconde la mano, por su falta de acción para tomar cartas en el asunto y por la implementación de infraestructura (es el mismo estado quien ha construído ciclovías intermitentes en veredas y mezclado el flujo ciclista y peatonal en cruces del 98% de las vías de Santiago) y medidas mediocres  para hacer válido y competitivo el set de modos de transporte que no son el auto. La enfermedad entonces es que una ciudad pensada por y para el automóvil termina consumiendo espacios y no deja lugar para efectuar un ordenamiento vial que permita a todos desplazarnos con comodidad, seguridad y eficiencia. En resumen no permite desarrollar buenas experiencias urbanas.

Y finalmente, a la gente que usa las veredas, es entendible en gente que recién se está subiendo a la bici y quiere usarla porque sabe que le hace bien y su percepción de seguridad es muy baja. Pero por favor, a todos aquellos que demuestran y se jactan de su destreza en bici sobre las veredas, sepan que ya están lo suficientemente preparados para pedalear por la calle, bájense a la calzada, no es la cosa terrible que se imaginan.

PD: ¿Por qué la prensa ni la ciudadanía hace visualizar la invasión en las veredas cuando son utilizadas como espacio para estacionar autos?

Cartas al director: El deseo de una mejor experiencia urbana

Fue una semana movida, una de tantas, en cuanto al comportamiento vial en Santiago. A través de las cartas al director del diario El Mercurio, una vez más, los ciudadanos nos convertimos en el medio de transporte que conducimos y las acusaciones entre “especie y especie” intentaban dejar al otro como único responsable de los malos modales en las vías.

Y esta discusión no sólo se da acá en Chile, pasa al rededor del mundo con igual intensidad. Eso deja clara una cosa al menos, no estamos teniendo tan buenas experiencias urbanas como queremos y la discusión manifiesta el deseo de llegar a entendernos mejor y sobretodo, respetarnos.

CO2 Green Drive 2012, Santiago de Chile

Una carta destaca por hacer un llamado a dejar de catalogar a las personas según el medio de transporte por el cual optaron. La solución no será encontrada si negociamos como tribus, el asunto tenemos que resolverlo como ciudadanos, entendiendo que todos tenemos el mismo derecho a movilizarnos, acceder y disfrutar de la ciudad.

Otras, en el extremo más básico, ese que cree que el dinero lo compra todo, desliza que el pago de permiso de circulación implica mayores derechos a quienes eligen el auto por sobre los demás. Aquí el texto íntegro.

Automovilistas y ciclistas

Señor Director:
Arriesgando a ser políticamente incorrecto, hay que decir que los automovilistas pagan permiso de circulación. Los ciclistas no.
Gianfranco Ferralis Z.

Luego de al menos tres días de cartas, parece que El Mercurio decidió dar un corte a la discusión, seguramente por la gran cantidad de cartas en respuesta recibidas, quien sabe. Aquí dejamos una sin publicar, que enviamos ayer en respuesta a la de Gianfranco Ferralis Z.

¿Permiso de circulación para ciclistas?

Sr. Director
En una carta publicada ayer, el señor Gianfranco Ferralis desliza que por pagar permiso de circulación, en auto se tiene más derechos en las vías. Ante eso queda comentar lo siguiente:

A raíz de nuestra pobre convivencia vial y marcado individualismo, de vez en cuando surge la idea de que quienes optan por pedalear, deben pagar permiso para circular como quienes deciden manejar un auto.

Necesitamos impulsar el uso de la bicicleta. Cuando optamos por ella, muy al contrario a lo que sucede con el auto, generamos cero costo por viaje y probablemente un ahorro al estado. Pagar por pedalear desmotiva el uso de la bici y termina generando más problemas de los que pretende resolver (¿El monto recaudado alcanza a cubrir los costos de operación?). Es un error pretender resolver con registro de bicis un tema de comportamiento derivado de la inequidad existente en las vías. Quienes optan por el auto llevan pagando durante décadas estos permisos y sus modales viales no han mejorado.

El permiso de circulación no es un pago por usar la vía, sólo paga un minúsculo porcentaje de los costos que el transporte motorizado genera en: salud pública, seguridad vial, capacidad vial, costos por retrasos, congestión, de infraestructura urbana, etc., costos que pagamos todos y que deberían pagar sus usuarios.

Medidas como tarificación vial, disminución de oferta de estacionamiento, impuesto al combustible, cobro por propiedad, impactan positivamente en toda la población, mejorando el tiempo de viaje de transporte público, disminuyendo la polución, los siniestros viales, el tráfico, aumentando la seguridad para quienes caminan y pedalean, aumentan las ventas en el comercio, mejoran la calidad de vida.

Menos autos en las vías incluso es bueno para cuando necesitamos usarlo. Más autos definitivamente es beneficio para nadie.

Álvaro Gatica Salas, Claudio Olivares Medina

No será la última vez que este diálogo suceda, muchos vendrán y cada vez hay más gente lúcida que entiende que el problema no es de tribus, si no de ciudadanos con “malos modales” debido a que por años hemos vivido en ciudades cuyo medio ambiente, vías y normas han sido creadas y/o adaptadas para máquinas y no personas.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Aquí la lista de las cartas que recopilamos de esta conversación, por si tienes ganas de sumergirte en el diálogo. Hay varios comentarios interesantes también.

Los escapes motorizados nos están jodiendo, y a todos

Hoy apareció en La Tercera un artículo más que apunta al uso de la bicicleta desde una perspectiva negativa. “Estudio mide peligrosos niveles de contaminación en ciclovías de Santiago“. El estudio mencionado fue hecho por el Centro de Sustentabilidad de la U. Andrés Bello, usando un medidor de partículas ultra finas mientras pedaleaban por algunas de las vías de la ciudad que cuentan con infraestructura segregada para bicicletas.

Pollution!

Siempre es bueno contar con información y también es bueno que esta sea consistente y pueda ser contrastada. La primera falencia de este trabajo es que sólo se midió desde una bici, pudiendo haber sido desde la vereda caminando o desde un auto; mejor aún si hubiese sido desde los 3. La razón para haberlo hecho sólo desde la bici es antojadiza. Segundo, tiempo. No se contempló el tiempo de exposición que tendrían estas personas en sus distintos modos de transporte, de tal forma de poder al menos tener un indicador que permita realmente, de forma seria, ver quienes están más expuestos.

La pintura, los tachones y la sola existencia física de una ciclovía no concentran ni menos almacenan los gases, como si la ruta fuera una manguera invisible. Los gases no están sólo en la ciclovía, si no que en la vía completa y provienen de autos y en mayor medida desde los motores diesel, inexplicablemete fomentados en nuestro país. En simple, por los motores estamos expuestos todos a niveles altos de micropartículas.

Haber hecho la medición también en vías sin ciclovías, hubiera aportado aún mayor información.

Internacionalmente se han efectuado varios estudios, varios concluyen que la exposición de los automovilistas dentro de los autos es sutilmente mayor que la de los pedaleros en vías ciclistas segregadas. Uno de los más recientes, llevado a cabo por la Universidad de Utrecht, Holanda, concluye que en un viaje promedio de 7.5 km en bici, puede quitarte 21 días de vida a raíz de la contaminación del aire, pero los beneficios ganados al elegir pedalear y la actividad física que eso implica, permiten ganar en promedio 8 meses de vida, por lo que los beneficios del pedaleo superan casi en 10 veces sus riesgos.

Claramente esta medición es carnada fácil para la prensa, como moscas van y nos regalan titulares desmotivadores. Interesante sería que, apoyados por un trabajo académico sólido, los titulares fueran del tipo “Estudio concluye que los gases nos están matando, necesitamos más gente en bici”. Conocemos bien la fuente de los gases y la contaminación, sabemos que particularmente los motores diesel deberían ser erradicados, entonces la cosa aquí no es mover o desplazar las rutas ciclistas, se trata de implementar medidas rigurosas que limiten el uso del auto, ir por la fuente de la contaminación, no revestir en filtros a los ciudadanos y menos a aquellos que somos parte de la solución.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Fotografía: Dr. Keats, vía Flickr

La Tercera promocionando la bici (parece que las cosas están cambiando)

Ya hace unos días había visto la sección Santiago de La Tercera. Ahí es posible obtener noticias específicas de nuestra ciudad, lo que decidieron reforzar con una campaña que me resultó interesante. En ella se destaca a la bicicleta en contraste con los autos.

Bajo la frase “Esta es la opinión de quienes viven en una gran ciudad” está una ciudadana en bici y se le asocia la capacidad de reconocer a Santiago como una gran ciudad, lo cual es evidente. Quienes andamos en bici la podemos tocar, reconocer, observar con calma, respirar e identificar el lugar donde vivimos. Al estar en directo contacto con ella y los demás habitantes (ciudadanos) la apreciamos, la queremos, la respetamos y la mejoramos.

Por otro lado, asociados a la frase “Y de quienes no creen lo mismo” tenemos un tremendo taco, donde destaca una SUV y varios autos más (no hay personas). Ellos no creen que Santiago es una gran ciudad, porque van aislados en burbujas de metal, asfixiados en su propio aire, peleando por el poco espacio que dejan. No están disfrutando el viaje, no están en contacto con la ciudad, esa que para ellos es el indeseable espacio que tienen que recorrer para llegar a casa desde el trabajo.

No sé si esto les salió de casualidad o qué, pero lo destaco porque de a poco es posible ver este tipo de mensajes positivos en relación a la movilidad en bici y todos los buenos aires que inyecta a la ciudad y su gente.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

La visión autocéntrica y su manifestación en la prensa

El sitio web del Colegio de Periodistas, en relación al compromiso de informar de sus profesionales, publica lo siguiente:

La Misión de Periodista nos impone el deber de ejercer correctamente la función social de informar a la comunidad y, en consecuencia, nos compromete con la defensa de la Libertad de Expresión y el Derecho a la Información de todos los integrantes de la sociedad.

 
Pero ¿pasa esto realmente? Con frecuencia los medios nos indican que no. Ejemplos existen muchos y el mas cercano es el caso de los comuneros Mapuches. La prensa local estuvo en un profundo silencio durante mas de un mes.
 
En materias de movilidad urbana en bicicleta, con frecuencia la información que se da es inexacta o sesgada y demuestra la poca preparación (o interés) de la persona que hace la cobertura noticiosa.
 
Hoy apareció una nota en primera plana del diario El Mercurio titulada “Alerta por alza de ciclistas fallecidos en rutas” del señor Jaime Pinochet, en donde sindica a los ciudadanos usuarios de la bicicleta como “deportistas”. Si bien es cierto que muchos la utilizan para fines recreativos o deportivos, jamás se me pasó por la cabeza que el Jardinero, el repartidor de diarios, de almuerzos o fotocopias, que el cartero fueran deportistas. Creía que usaban la bicicleta como una herramienta de trabajo.

Es más, nunca imaginé que los miles de estudiantes y ciudadanos que acceden a sus colegios, universidades y lugares de trabajo o compras, utilizando la bicicleta, están haciendo “deporte”.
 
Eso es sólo una muestra de lo poco informado del autor de la nota. Sigamos:
 
Se cita el controvertido proyecto de ley de Promoción de la Bicicleta,

“…este documento legal establece que en caso de que se produzca un accidente entre un auto y una bicicleta en una ciclovía de uso exclusivo o compartido, se presumirá como responsable de la colisión al conductor del vehículo motorizado.”

Con esto aparentemente se busca mostrar un avance en materias de seguridad, pero se olvida que actualmente en una vía exclusiva de ciclistas (como bien describe la actual ley de tránsito), si un auto colisiona a una bicicleta la responsabilidad penal es sí o sí del automovilista, ¿ o se pensaba que la culpa podía ser de la bicicleta? Es decir, ¿si un auto atropella a un peatón que esta en la vereda, la culpa no es necesariamente del auto?, raro por decirlo menos.
 
Pero bueno, los datos de cifras de muertos ¿de donde la habrán sacado? Porque 70 ciclistas fallecidos el año pasado es una cifra muy menor a la manejada regularmente, tanto que mostraría una baja considerable en muertos, ya que el promedio es de 140 fallecidos anualmente en chile, según datos de CONASET (las estadísticas en materias de bicicletas ya no están publicadas en el sitio web de CONASET, no sabemos por que).
 
Por otro lado, la cantidad de fallecidos se debería comparar con la cantidad de personas que hoy en día usan la bicicleta, que a simple vista ha aumentado en forma considerable en los últimos años. Digo a simple vista porque ni las autoridades manejan cifras oficiales de cuantas personas se desplazan actualmente en bicicleta. Se sabe que se realizan poco más de 500.000 viajes diarios en la región metropolitana, 200.000 más que el 2000. Por esta razón, decir que sube la cantidad de muertos sin tomar en cuenta datos de desplazamiento, cantidad de viajes, siniestros por kilómetros recorridos, es una tontera y no se puede hablar del tema de forma seria y responsable. El dato entregado sólo aporta una imagen negativa.
 
Lo único que se consigue con Periodistas como Jaime Pinochet es desinformar a la población y mostrar a la bicicleta como un vehículo inseguro y de alto riesgo. Consigue mostrar a los automovilistas como víctimas de de la imprudencia y actitud criminal de ciclistas y peatones. Aparentemente son sólo los que conducen autos los que respetan todas las normas de transito, no se estacionan donde no se debe, señalizan siempre al virar, jamás hablan por celular mientras manejan y lo que es mas importante, jamás andan a mayor velocidad de la debida. Dejando la ironía a un lado, se coloca en los ciudadanos más vulnerables las responsabilidades por los daños causados por los vehículos mas pesados, los que andan a mayor velocidad y tienen mayor volumen.
 
Me queda una sensación fatal con este tipo de artículos. Un periodista poco riguroso utiliza un gran espacio a nivel nacional para causar temor y aportillar el trabajo de promoción de la bici realizado por las distintas organizaciones de usuarios de la bici desde hace mas de 10 años. Muestra a los ciudadanos en bici como un grupo de irresponsables causantes de sus propias muertes.
 
Don Jaime esta ciudad ha sido construida para el automóvil, quitándole espacio al peatón, dejando sin espacio a otros modos de transporte, se han destruido parques y limitado el espacio público. Don Jaime, sabia usted que el aumento de velocidad en zonas urbanas, de 50km a 60km, llevó a un aumento de muertos en siniestros de transito, ¿Lo sabia?.
¿Sabia Don Jaime que si se crearan zonas 30km por muy imprudente que sea el peaton o irresponsable que sea el ciclista, un siniestro disminuye considerablemente las posibilidades de morir?.
 
Si quiere ayudar a que mas gente no muera, escriba sobre estos hechos, pero por favor infórmese bien y antes de publicar lea lo que dice el compromiso de lo Periodista con la sociedad.
 

Entrevista en Diario Uno: Un ciclista en Santiago

El pasado domingo 9 de mayo el Diario Uno publicó una entrevista que el periodista Andrés Figueroa me hizo la semana pasada, titulada Un Ciclista en Santiago. Quiero compartir aquí el texto íntegro que envié a la redacción, de mamera que aquellos que no puedieron comprar el diario puedan echarle un vistazo.

Dejando de lado lo sensacionalista del texto en portada “Ciclistas en la Dura: Vías segregadas sólo buscan sacarnos de las calles”, quedé bastante contento con el resultado.

Portada del diario uno 9 de mayo de 2010

¿De dónde salió el gusto de transportarte en bicicleta?

Fue en mi infancia, en la ciudad de Chuquicamata. Como seguramente pasaba con gran parte de los niños en esos años, reconocí en la bicicleta esa hermosa capacidad que tiene de extender el radio de movimiento de las personas a costo 0 y un 100% de independencia. Al salir en bicicleta podía viajar bastantes cuadras en menos tiempo, por lo que mis momentos de juego se extendían al no ser la distancia un problema. Podía escoger con quien de mis amigos pasar la tarde, independiente donde se encontraban. Ya en Santiago con mis primos hacíamos escapes importantes. Al comienzo andabamos por la vereda y cuando podíamos utilizábamos la calle, porque era más directo.

Cuando cursaba la enseñanza media, mi hermano menor se ganó una bici en una rifa del colegio -nuestras bici cross habían sido vendidas- y fue esa bicicleta la que utilicé para hacer los primeros viajes utilitarios en la ciudad. Iba a ensayar con mi banda, o a actividades del colegio, pero nada tan cotidiano. Empecé a utilizar diariamente la bicicleta la segunda mitad de mi vida universitaria y desde ahí cualquier otro modo de transporte que utilizo es debido a una situación excepcional.

¿En qué ocasiones la usas?

Principalmente para ir al trabajo y acceder a otras cosas como abastecimiento, reuniones sociales, vistar familiares, para todo.

¿Cuánto tiempo pasas arriba de la bicicleta?

En mi radio de acción, por lo general los viajes tienen un promedio de 18 minutos, en los que recorro cerca de 5 kilómetros. Diariamente debo estar pedaleando unos 50 minutos.

¿Por qué organizarse para andar en bicicleta?

No se trata de organizarse para andar en bicicleta, si no de organizarse para comunicar las virtudes de la bicicleta como medio de transporte. Es una herramienta sencilla, que permite que nos movilicemos de manera limpia, eficiente. La bicicleta es un vehículo asequible en extremo. Además se pasa bien pedaleando en la ciudad. La actividad física que hacemos cuando lo hacemos sólo nos trae beneficios. Pedalear es una de las actividades más sanas que el ser humano puede desarrollar además de hacer eficiente nuestro propio uso de la energía.

¿De dónde surgió la idea de Arriba e la Chancha?

De la necesidad, primero, de reconocer a los usuarios tradicionales de la bicicleta, esos que quedaron a un lado en la sociedad después del boom del automóvil -y los créditos- en los 80. Me refiero a Jardineros, Gásfiters, Obreros…. La ciudad se transformó y se hizo ajena a las personas. En segundo lugar, por difundir el hecho que la bicicleta es un excelente instrumento para movilizarnos. Quienes optamos por ella tenemos el mismo derecho de todos los ciudadanos a movilizarnos de forma cómoda, segura, eficiente y expedita.

¿Por qué se le dirá Chancha a la bicicleta?

No lo hemos podido confirmar, es parte del folclor urbano. Antiguamente, un profesor viajaba en su bicicleta a la escuela en la que trabajaba, en un sector de chacras fuera del centro de la ciudad. Sus alumnos, bastante inquietos, preferían pasar su tiempo montando chanchos en vez de estar en clases, por lo que el profesor los perseguía en su bicicleta para que desistieran de su actividad y fueran de una vez a la sala. Pero para los niños todo era un juego y a la voz de “Ahí viene el profe arriba de su chancha!!!” salían arrancando para escapar de él.

¿Cuáles son las principales ventajas?

Independencia, simpleza, 0 contaminación, libertad, el desarrollo de actividad física, el contacto con la ciudad… con la bicicleta te multiplicas. Y al mismo tiempo, menos es más.

¿Cuáles las dificultades principales?

Relacionadas a la bicicleta, ninguna. Las que encuentres, tendrán que ver con la forma en que llevas tu vida y con cuanto miedo vives en tu día a día. Las dificultades las encontrarás en el entorno urbano y a nivel social. Las ciudades se han modificado en los últimos 90 años pensadas en el automóvil como único medio de transporte, olvidando cualquier otra forma de movilidad. En lo social se ha construído mucho miedo. Las personas prefieren encerrarse en las casas a comartir con sus vecinos. El automóvil es mas o menos un refugio móvil para aislarse de la ciudad.

Bajo ese esquema también se han planteado nuevas reglas con la llegada de los autos: nació la seguridad vial y todos los ciudadanos debemos atenernos a esas reglas o simplemente sales herido o mueres. Entonces tienes un entorno que abraza al auto y olvida al las personas.

¿Qué tipo de conductor de automóvil enfrenta un bicicletista chileno?

En general, la ciudad en materias de tránsito está viviendo un esquema de “arréglatelas como puedas”. Desde ese punto de vista hay caos en la movilidad. Se lucha por espacio y por tiempo, y la misma lucha es la fuente del caos. No importa lo que pasa fuera de auto, por lo tanto hay inconsciencia. La forma en que nos estamos moviendo hoy nos está matando, pero la sociedad está inmune: más de 1500 muertos anuales por siniestros de tránsito parecen no importar, eso sin contar a todas las muertes prematuras por contaminación -accidentes vasculares y problemas respiratorios- que matan cerca de 700 personas anualmente. Los costos de salud que paga el país por los actuales hábitos de transporte son extremadamente elevados.

Para no entrar en clasificaciones de las personas según el medio de transporte que utilizan, es bueno tener una cosa en claro. Todos tenemos el mismo derecho a movilizarnos independiente del medio de transporte que utilicemos. Pero hay un aspecto importante a tener en cuenta y tiene que ver con él potencial daño que el vehículo conducido puede causar, por lo tanto las responsabilidades debieran orientarse en ese sentido.

¿Qué tipo de peatón enfrenta un ciclista chileno en Santiago?

No se trata de que estos de acá son así y estos otros son asá. Las dificultades de la movilidad urbana la estamos sufriendo todos por igual. Cuando nos movemos a pié enfrentamos en general las mismas dificultades derivadas de una ciudad pensada en los autos, por lo tanto a pié cuesta moverse también. Lo importante es que indepenidente del modo en que nos desplacemos, lo hagamos con respeto, entendiendo que el del lado tiene la misma necesidad que yo de moverse de A a B. Es parte de nuestras vidas.

¿Sirven las vías especiales para bicicletas que existen en Santiago? ¿Cuáles son las más recomendables y cuáles no?

Lo que se ha hecho en Santiago en un 98% ha sido por cumplir. Las vías segregadas que se han construido sólo buscan sacar al ciclista de la calle para que no moleste al tráfico de alta velocidad. Estas mismas vías que venden como “más seguras” entregan una serie de dificultades nuevas, cada esquina es un conflicto por lo tanto no facilitan las cosas, las complican. Caminos estrechos, sinuosos, inconexos son algunas de las características que los que optan por ellas deben superar. Providencia es la que mejor lo ha hecho. Pero aún existe el problema de las esquinas donde el que va en bici debe enfrentar muchos obstáculos. Ñuñoa, un puro chiste. Destaca de manera importante la ciclovía (la más antigua a estas alturas) de 5 de Abril y el pequeño tramo de la ciclovía de Isabel la Católica, entre Tobalaba y Vespucio. Es amplia y va por la calzada.

¿Qué demandas le harías al gobierno como bicicletista?

  • Disminución de la velocidad máxima (Mattei y Novoa lideraron el proyecto para aumentarla)
  • Implementación de zonas de 30km en zonas residenciales
  • Medidas físicas de calmado de tráfico
  • Mejorar el transporte público
  • Fomentar el uso de la bicicleta y ampliar las áreas peatonales: Mientras más personas se muevan en bici y más personas caminen, más seguro es el entorno urbano.

¿Piensas que si todos anduviéramos en bicicleta el negocio de los automóviles, el transporte y el combustible, no se irían a pique contra una práctica masiva y dañina para sus intereses?

Yo creo que hoy nos estamos llendo a pique los ciudadanos por sus intereses. El miedo vende. Y las decisiones de movilidad no deben estar basadas en los intereses de las empresas, si no que de las personas. La movilidad es una actividad básica para lograr la subsistencia.

Y dudo que se vayan a pique, si el problema en la movilidad no es la venta de autos, si no que el hecho de que a todo el mundo le da por creerse el cuento de la libertad e independencia del auto al mismo tiempo. Eso genera congestión y las dificultades ya expresadas. No se trata de armar bandos. Autos acá, bicicletas allá, peatones al otro lado. El auto permite abarcar grandes distancias y en la ciudad la mayoría de los viajes en auto se hacen dentro de la misma comuna. Son viajes de menos de 7 km!, distancia que fácilmente alcanzas con 1/2 hora de pedaleo. El problema es el abuso del automóvil. Dan Burden, un urbanista norteamericano dijo:

Los autos son más felices cuando no hay otros autos al rededor. Las personas son más felices cuando hay otras personas alrededor”

¿Es una conducta anticapitalista optar por la bicicleta?

No tiene nada que ver con eso. Es anticapitalista hacer compost o es capitalista andar en auto? Definitivamente no. Montar una bicicleta para moverse es un acto de libertad pura del ser humano.

Muévete en bici hoy, será un buen día.

Portada de El Mercurio expone las causas y efectos del uso del auto

En la portada del diario el mercurio del día de hoy, se produjo una sincronía interesante. Dos noticias vinculadas, una como la causa y otra como efecto.

Diciembre fue uno de loas meses con la mayor venta de autos nuevos en la historia de Chile“, mientras que inmediatamente debajo, el diario titula: “Nuevas obras viales en Las Condes para reducir tacos“.

Portada diario El Mercurio 15 enero 2010

Desde el punto de vista económico, la Asociación Nacional Automotríz se soba las manos, preveen vender el 2010 cerca de 548 autos diarios. No es de su interés y no creo que sientan que es de su incumbencia, uno de los grandes trastornos a la vida urbana que provoca el abuso de este ineficiente medio de transporte, la congestión.

Para intentar aliviar la congestión, uno de los municipios mas ricos de Chile y también uno de los más motorizados (es el líder en Santiago en aporte de autos: 84.160), planea modificar y adaptar sus vías implementando pasos a desnivel, ensanche de pistas (14 metros) e instalación de cámaras, entre otras medidas. Todo eso a costa de perder espacio público (veredas) y áreas verdes. Una millonaria inversión de cerca de 20 millones de dólares (10.000 millones de pesos) que será aportada por privados, financiará la iniciativa, con lo que en el municipio esperan se reduzca en un 40% el tiempo de viaje en auto.

Afortunadamente la misma comuna tiene también contemplado un proyecto de transporte limpio, consistente en un Tranvía que recorrerá 12km. Se espera que esté en operaciones el 2012.

Urge que se implementen en la ciudad mejoras urbanas que privilegien sistemas limpios y eficientes de transporte, aumentando la seguridad y comodidad de los que decidimos usar las vías en un modo distinto al auto.

Muévete en bici hoy, será un buen día