Reflexiones de un fin de semana largo: Mobilidad y muerte

Leo noticias relacionadas a los siniestros de tránsito de este fin de semana largo, a raiz de la Semana Santa y no pude evitar reflexionar acerca de dos tópicos.

El primero es la liviandad con la que se asume que 22 personas murieron este 2009, 7 más que el año pasado. En segundo lugar, se destaca como principales causas de estas tragedias la imprudencia de peatones y ciclistas, seguido por la conducción bajo la influencia del alcohol y el exceso de velocidad.

En relación al primer punto, siento que como sociedad asimilamos las muertes por siniestros de tránsito con naturalidad, como si se tratase de un tema en el cual la solución no está en nuestras manos. Mirado desde otra óptica, si comparamos una cantidad similar de muertes, por ejemplo, en un hecho delictivo como sería un asalto a mano armada donde 22 pasajeros de un bus son asesinados a sangre fría, o la muerte en un incendio de 22 personas que quedan atrapadas al interior de una discotheque, seguramente el impacto de estas muertes sería mayor, pero no por el sólo hecho que mueran 22 personas, si no por lo poco “tradicional” del suceso. Sin embargo las portadas de los diarios se llenarían de imágenes de la trajedia y de condolencias. También comenzaría una especie de cacería de culpables. Los políticos por su lado, inundarían varios días la nube de comunicaciones nacional, haciendo llamados a la seguridad ciudadana y se lanzarían dardos entre unos y otros hasta que el tema, completamente desvirtuado, pase al olvido.

Pero estamos hablando de la vida de 22 personas.

Reflexionando el segundo punto, la busqueda de responsables. Todos los análisis apuntan a un mismo punto, la imprudencia. Primero la de peatones y ciclistas, que al parecer son imprudentes por el sólo hecho de existir. En segundo lugar, la conducción bajo los efectos del alcohol y el exceso de velocidad.

Respecto a los peatones, ciclistas y su imprudencia. Los fines de semana largo se produce una especie de estampida, especialmente de vehículos particulares. Miles abandonan las ciudades e inundan carreteras, caminos locales, pueblos acostumbrados a la tranquilidad. Claramente este hecho tiene un impacto directo en el grupo mas vulnerable en materias de tránsito, peatones y ciclistas. Pero es exclusivamente por la supuesta imprudencia, de las personas que optan por la bici y caminar? O hay algo concebido en lo mas profundo de la cultura, donde no existe conciencia del impacto causado por el transporte de alta velocidad, que no deja espacio a otros? Actualmente se cuenta con los datos que permiten disminuir estos lamentables episodios, porque haciendo raya para la suma, los peatones y ciclistas mueren porque vehículos que circulan a mayor velocidad, tienen mas volumen y mayor peso, impactan el, a esa escala, frágil cuerpo humano. Estos vehículos, por las características ya mencionadas, cuentan con menor visibilidad, menor capacidad de reacción y menor maniobrabilidad. Sin embargo las vías de nuestro país están principalmente pensadas para ellos. Peatones y ciclistas estan cada vez más limitados en su mobilidad, con barreras que argumentan seguridad, pero no son mas que una especie de argumento que permite despejar las vías.

Como cambiaría el panorama si es que las velocidades de circulación fueran menores, si las responsabilidades ante la ley estuvieran en estrecha relación con el impacto que tiene el vehículo que se conduce. Si las vías estuvieran diseñadas también, para el desplazamiento cómodo y fluido de peatones y ciclistas.

Este fin de semana murió casi un 50% mas de personas que el año pasado. Espero profundamente que la tendencia se invierta y el estado comience a pensar realmente en la seguridad vial, porque el derecho a movernos por el país lo tenemos todos por igual.